“Primera salida, primera avería”: sale con su Aprilia Tuareg recién comprada y hace honor a su fama
La ilusión de estrenar una moto nueva suele venir acompañada de nervios, expectativas y muchas ganas de hacer kilómetros. Pero en el caso de KMR Overland, la primera salida seria con su Aprilia Tuareg 660 tuvo un giro inesperado: la moto se averió en plena ruta por culpa de un tornillo del selector de cambio.
No fue una avería grave, ni una rotura catastrófica, ni una de esas situaciones que obligan a llamar a una grúa. Pero sí fue el tipo de fallo que puede arruinar una salida, generar tensión en carretera y recordar algo básico en el mundo trail y overland: una pieza pequeña puede decidir si sigues rodando o te quedas tirado.
El propio Kevin, creador de KMR Overland, lo resumía sin rodeos desde el inicio del vídeo: “primera salida en moto, primera avería”. Y, según explicó, no era una frase pensada para hacer clickbait. Fue exactamente lo que ocurrió.
Una Aprilia Tuareg 660 recién comprada y una primera ruta en grupo
El contexto hace que la historia sea todavía más llamativa. Kevin acababa de comprar su Aprilia Tuareg 660 hacía apenas una semana y tenía el carnet desde hacía unos dos meses. Aunque ya había salido alguna vez en solitario para probar la moto cuando el tiempo acompañaba, aquella era su primera salida en grupo.
La ruta comenzó con normalidad. Llevaban entre dos y tres horas circulando, disfrutando de la moto y de ese ambiente que aparece cuando un grupo de moteros sale sin demasiada prisa, simplemente por el placer de rodar. Kevin decidió ir el último por prudencia: la moto era nueva para él, montaba neumáticos de taco y el suelo no siempre estaba completamente seco.
La decisión tenía sentido. En una trail como la Tuareg, los badenes eran casi una ventaja, pero en otros tramos prefería no condicionar el ritmo del grupo. Si los demás querían ir más rápido, podían hacerlo, y él ya les alcanzaría después.
El momento crítico: la moto dejó de cambiar de marcha
El problema llegó a la salida de un pueblo. De repente, Kevin se dio cuenta de que no podía cambiar de marcha. La moto se había quedado en tercera, lo que dentro de la situación fue casi una suerte: no iba excesivamente lento y tampoco tuvo que detenerse de inmediato en mitad de la carretera.
A partir de ahí tocaba pensar rápido. La pregunta era sencilla, pero muy incómoda: qué estaba pasando y cómo llegar a un lugar seguro sin forzar la situación.
Kevin entendió pronto que el problema estaba en el selector de cambio. El mecanismo se había soltado. La duda era si el tornillo se había partido, algo que según explica puede ocurrir en estos modelos, o si simplemente se había aflojado. Al mirar la palanca, consiguió ver que el tornillo seguía ahí, colgando, así que la prioridad pasó a ser no perderlo.
Durante algo más de un kilómetro, el objetivo fue claro: mantener el pie con cuidado para evitar que el tornillo terminara cayendo. Perderlo habría complicado mucho más la reparación.
La importancia de llevar herramientas en una salida
La avería se resolvió gracias a una de esas escenas que explican muy bien el llamado espíritu motero. Al detenerse, uno de los compañeros llevaba una llave Allen, justo la herramienta que necesitaba para volver a colocar el selector.
El propio Kevin reconoce que aquella experiencia le sirvió para aprender qué debe llevar siempre en su kit de herramientas. En una moto pensada para viajar, salir de carretera o hacer rutas largas, no basta con confiar en que todo estará bien. Hay que anticiparse a pequeños fallos, porque en ruta una simple llave puede marcar la diferencia entre continuar o quedarse parado.
También hubo otro detalle importante: como Kevin iba el último, el grupo se preocupó al ver que no llegaba. Pensaron que podía haber sufrido una caída o un problema más serio, así que volvieron a buscarlo. A partir de ahí le pidieron que se colocara delante, para poder ver rápidamente si volvía a detenerse.
El tornillo del selector, la pieza que provocó todo
Ya en casa, Kevin mostró con detalle el origen del problema. El fallo estaba en el tornillo del selector, que se había aflojado. Por suerte, no perdió las piezas principales y solo desapareció una de las juntas tóricas.
Para volver a montarlo correctamente utilizó grasa y freno de tornillos, en su caso Loctite azul. Según explicó, sospecha que el fallo pudo deberse a que el anterior propietario no aplicó fijador en el montaje. Al revisar el tornillo, no apreciaba restos claros de pegamento.
También señaló un dato técnico importante: el apriete recomendado estaría entre 25 y 28 Nm, aunque en ese momento no disponía de llave dinamométrica. Por eso optó por apretarlo a mano con fuerza y dejar pendiente una verificación posterior con la herramienta adecuada.
Una pieza aftermarket para evitar un problema conocido
Otro punto interesante del vídeo es que Kevin explica que ese componente no era exactamente el tornillo original. Según cuenta, en la Aprilia Tuareg 660 el tornillo de serie puede partirse y dejar la rosca dentro, motivo por el que existen soluciones aftermarket.
En su caso, llevaba una pieza de la marca Bulldozer, aunque también menciona la alternativa de Camel Adventure. De hecho, su idea es comprar la otra opción para compararlas y llevar siempre una de repuesto cuando empiece a viajar.
Esa reflexión es especialmente relevante para quienes usan una trail con mentalidad viajera. No se trata solo de reparar la avería actual, sino de aprender qué puntos débiles conviene controlar antes de meterse en rutas largas o alejadas de talleres.
Una avería pequeña, una lección grande
Lo más llamativo del caso es que la avería no fue grave, pero sí muy reveladora. La Aprilia Tuareg 660 no quedó inutilizada por un fallo de motor, una avería electrónica o una rotura importante. Todo empezó por un tornillo aflojado.
Ese tipo de problemas son los que enseñan más que cualquier ficha técnica. En una moto de aventura, la fiabilidad no depende únicamente del fabricante o del modelo, sino también del mantenimiento, del montaje de accesorios, de las revisiones previas y de la capacidad del piloto para reaccionar.
Kevin lo asume con naturalidad. No convierte el episodio en una crítica destructiva contra la moto, sino en una experiencia práctica: una primera salida, un primer susto, una primera reparación y una lista más clara de herramientas y repuestos imprescindibles.
El lado positivo: la ruta, el grupo y el espíritu motero
A pesar del problema, la sensación final que transmite KMR Overland es positiva. La salida terminó con anécdota, pero también con aprendizaje. Hubo compañeros que volvieron a buscarle, alguien llevaba la herramienta adecuada y la moto pudo continuar la ruta.
Kevin acaba destacando precisamente eso: lo sorprendente que le resultó el ambiente entre moteros, incluso con gente a la que apenas conocía. La avería, lejos de estropear por completo la experiencia, terminó reforzando esa idea de comunidad que aparece muchas veces en carretera.
La Aprilia Tuareg 660 salió de su primera ruta con una pequeña cicatriz mecánica y una lección clara para su propietario: revisar el selector de cambio, llevar Loctite, grasa, una Allen, alguna junta de repuesto y, cuando toque viajar en serio, no olvidar que en una trail los grandes problemas muchas veces empiezan con piezas diminutas.