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Pone una pegatina falsa de la ITV y le clavan esta multa

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La Inspección Técnica de Vehículos no es solo un trámite administrativo: también es un elemento clave de seguridad vial y de control legal. Una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba lo ha vuelto a poner sobre la mesa tras confirmar una multa de 450 euros a un conductor que circulaba con la ITV caducada y una pegatina falsa colocada en el parabrisas. Un caso que sirve de advertencia no solo para los conductores de coches, sino también para los usuarios de motocicletas, donde este tipo de prácticas también puede tener consecuencias penales.

Una pegatina falsa que acabó en condena

Los hechos se remontan al 20 de abril de 2024, cuando agentes de la Policía Local de Córdoba detuvieron al conductor en un control rutinario. El vehículo tenía la ITV caducada desde noviembre de 2023, pero en el parabrisas lucía un distintivo que indicaba validez hasta mayo de 2024. No era un simple despiste: la pegatina no correspondía a ese vehículo.

La justicia consideró probado que el conductor era consciente de la irregularidad y que utilizó el distintivo para aparentar que el coche cumplía la normativa. Por ello, fue condenado por un delito leve de falsedad documental, con una multa de tres meses a razón de cinco euros diarios, lo que suma los 450 euros finales.

El tribunal también dejó claro que el desconocimiento no es excusa. El conductor es responsable directo de la situación legal de su vehículo y no puede alegar ignorancia sobre la fecha de caducidad de la ITV. En este caso concreto, el vendedor del vehículo fue absuelto al no existir pruebas de que hubiera participado en la falsificación del distintivo.

No es solo una infracción administrativa

Este punto es clave. Circular con la ITV caducada suele asociarse a una multa administrativa, pero cuando entra en juego el uso de documentación falsa o distintivos que no corresponden, la situación cambia de nivel. Ya no se trata solo de una sanción económica, sino de una responsabilidad penal, aunque sea por un delito leve.

Colocar una pegatina de ITV que no corresponde al vehículo se interpreta como una acción consciente destinada a engañar a la autoridad, algo que los tribunales están castigando con firmeza.

También afecta a las motos

Aunque el caso se refiere a un turismo, la situación es plenamente aplicable a las motocicletas. Las motos también están obligadas a pasar la ITV dentro de los plazos establecidos y a llevar su distintivo en regla cuando corresponde. Usar una pegatina antigua, prestada de otra moto o directamente falsa puede derivar en las mismas consecuencias legales.

En el ámbito de las dos ruedas, donde a veces se minimiza la importancia de la inspección técnica, este tipo de sentencias refuerzan el mensaje: la ITV no es opcional y su falsificación tiene consecuencias graves. Además, en caso de accidente, circular sin ITV válida o con documentación falsa puede suponer problemas añadidos con el seguro y responsabilidades civiles mucho mayores.

Un recordatorio claro para todos los conductores

La resolución judicial subraya una idea básica pero fundamental: cada conductor, ya sea de coche o de moto, es el único responsable de que su vehículo esté en condiciones legales para circular. Intentar “salir del paso” con una pegatina que no corresponde puede acabar costando mucho más que una ITV pasada a tiempo.

En un contexto de controles cada vez más estrictos y con sistemas informáticos que permiten verificar al instante el estado real del vehículo, este tipo de prácticas no solo son arriesgadas, sino también inútiles. La multa de 450 euros y la condena penal sirven como aviso claro: falsificar la ITV, incluso con algo tan aparentemente simple como una pegatina, ya no sale gratis.