DGT

Pere Navarro hace que tu casco (si es de este tipo) esté prohibido bajo multa de 200 euros

Casco BMW

La nueva reforma del Reglamento General de Circulación ha generado muchas dudas entre los motoristas. En los últimos días se ha extendido la idea de que la DGT “prohíbe los cascos abiertos” y que, a partir de ahora, solo se podrá circular con casco integral. Pero esa afirmación necesita un matiz importante: la norma oficial no dice eso exactamente.

Lo que exige el nuevo texto es que los conductores y pasajeros de motocicletas, ciclomotores, vehículos de tres ruedas, cuadriciclos y quads utilicen cascos de protección homologados conforme al Reglamento UNECE R22, correctamente abrochados, cuando circulen por cualquier tipo de vía.

Es decir, la palabra clave no es “integral”. La palabra clave es homologado.

Esto no significa que el casco abierto sea la opción más recomendable desde el punto de vista de la seguridad. Un casco integral o modular protege más superficie de la cabeza y, especialmente, la zona de la mandíbula y la cara. Pero una cosa es la recomendación de seguridad y otra distinta es afirmar que todos los cascos abiertos quedan prohibidos por la DGT.

La confusión con los cascos abiertos

El casco tipo jet o abierto tiene una limitación evidente: deja más expuesta la cara. En caso de caída, esa zona puede sufrir lesiones graves. Por eso muchos expertos recomiendan usar casco integral o modular siempre que sea posible, sobre todo en carretera.

Pero la reforma no establece una prohibición general del casco jet para todos los motoristas. Lo que endurece es la exigencia de que el casco cumpla la homologación correspondiente.

Esto es importante porque hay cascos abiertos que pueden estar homologados bajo la normativa europea. Si cumplen la homologación y están correctamente abrochados, la cuestión no es tan simple como decir “casco abierto prohibido”.

La diferencia parece pequeña, pero no lo es. Un titular alarmista puede hacer creer a miles de motoristas que tienen que tirar su casco a la basura cuando, en realidad, lo primero que deben comprobar es si está correctamente homologado.

Qué cambia realmente con el casco

La reforma afecta especialmente a los usuarios de ciclomotores, porque el BOE señala que sus cascos tendrán que estar homologados y no simplemente certificados. Para ese cambio se establece un periodo transitorio.

En la práctica, el mensaje para cualquier motorista es claro: hay que revisar la etiqueta de homologación del casco. No basta con que tenga apariencia de casco, con que sea bonito o con que se haya comprado hace años. Tiene que cumplir la normativa exigida.

Un casco viejo, deteriorado, sin homologación clara o comprado en plataformas sin garantías puede ser un problema. No solo por la posible sanción, sino porque en caso de accidente puede no proteger como debería.

El casco sigue siendo el elemento de seguridad más importante para un motorista. Pero la novedad no está en que obliguen a llevar uno, porque eso ya existía. La novedad está en reforzar las condiciones técnicas que debe cumplir.

Guantes obligatorios en vías interurbanas

Uno de los cambios más relevantes para los motoristas es la obligación de llevar guantes de protección cuando se circule por vías interurbanas. Afecta tanto al conductor como al pasajero.

La medida tiene lógica desde el punto de vista de la seguridad. En una caída en moto, el gesto instintivo suele ser apoyar las manos contra el suelo. Sin guantes, las lesiones pueden ser muy graves incluso a velocidades relativamente bajas: abrasiones, cortes, fracturas, quemaduras por fricción y pérdida de piel.

Hasta ahora, muchos motoristas utilizaban guantes por sentido común, pero no siempre por obligación. Con la nueva norma, en carretera dejan de ser un accesorio opcional.

La propia reforma prevé que las especificaciones técnicas de esos guantes se regulen mediante orden ministerial. Mientras tanto, se usarán guantes de protección de características similares a los que ya se utilizan actualmente.

Adiós a las chanclas y sandalias en moto

Otra medida que tendrá impacto inmediato en verano es la obligación de llevar calzado cerrado en todo tipo de vías. Esto afecta a motocicletas y ciclomotores, tanto al conductor como al pasajero.

La imagen del motorista en scooter con chanclas o sandalias en pleno agosto puede tener los días contados. La norma exige un calzado que cubra todo el pie.

Y aquí la explicación es sencilla: en moto, el pie está muy expuesto. Una caída a baja velocidad puede provocar lesiones importantes si se lleva el pie descubierto. Además, un calzado inadecuado puede engancharse, resbalar o dificultar el manejo de la moto.

No hace falta ir siempre con botas de competición para desplazarse por ciudad, pero sí con un calzado cerrado que ofrezca una protección mínima. Las chanclas, las sandalias abiertas o el calzado que deja partes del pie al aire no encajan con la nueva obligación.

200 euros de multa

La reforma considera infracción grave incumplir las nuevas obligaciones relativas a guantes y calzado. La sanción económica prevista es de 200 euros.

Esto convierte el equipamiento del motorista en algo que ya no se puede dejar a la improvisación. No vale salir “un momento” con chanclas porque hace calor, ni subirse como pasajero sin guantes en carretera pensando que la norma solo afecta al conductor.

La filosofía de la DGT es clara: el motorista y el pasajero son usuarios vulnerables. En caso de accidente, no tienen carrocería, cinturón ni airbag convencional que les proteja. Por eso se exige un mínimo de equipamiento.

Las motos podrán circular por el arcén en atascos, pero no siempre

La reforma también introduce una medida muy esperada por muchos motoristas: la posibilidad de circular por el arcén derecho cuando exista congestión de tráfico.

Pero no es una autorización libre para usar el arcén cuando uno quiera. Hay condiciones.

Solo se permite cuando la circulación esté detenida por congestión, la velocidad máxima será de 30 km/h y la circulación deberá hacerse en columna de uno. Además, la DGT señala que tiene que existir señalización previa del tramo.

Esto significa que no se podrá circular por el arcén en cualquier retención sin más. La medida busca separar a las motos del tráfico parado o muy lento, reduciendo riesgos, pero manteniendo cierto control.

El motorista también deberá asegurarse de no poner en peligro a otros usuarios obligados a circular por el arcén, como bicicletas o vehículos que lo utilicen por emergencia.

Una reforma pensada para usuarios vulnerables

El objetivo de la reforma es reforzar la protección de los usuarios vulnerables: peatones, ciclistas, usuarios de vehículos de movilidad personal, motoristas y pasajeros de ciclomotores.

En el caso de la moto, la lógica es evidente. España ha avanzado mucho en seguridad vial en las últimas décadas, pero los motoristas siguen siendo uno de los colectivos más expuestos. Mientras en un coche la carrocería absorbe parte del impacto, en una moto el cuerpo recibe directamente las consecuencias de la caída o del golpe.

Por eso Tráfico intenta actuar sobre dos frentes: reducir el riesgo de accidente y reducir la gravedad de las lesiones cuando el accidente ya se ha producido.

Guantes, calzado cerrado y casco homologado pertenecen a ese segundo grupo. No evitan necesariamente el accidente, pero pueden marcar una diferencia enorme en sus consecuencias.

Lo que debe revisar cualquier motorista

Antes de salir a circular, conviene comprobar tres cosas básicas.

La primera, que el casco esté homologado y en buen estado. Si ha recibido un golpe fuerte, si está muy viejo, si tiene la pantalla dañada o si no se identifica claramente su homologación, quizá ha llegado el momento de cambiarlo.

La segunda, que los guantes sean adecuados para moto, especialmente si se va a circular por vías interurbanas. No es lo mismo un guante de vestir, de lana o de deporte que un guante pensado para proteger en una caída.

La tercera, que el calzado cubra todo el pie. En verano puede dar pereza, pero llevar chanclas o sandalias en moto es una mala idea incluso aunque no hubiera multa.

No es solo evitar la multa

El error sería leer esta reforma únicamente en clave sancionadora. Sí, habrá multas. Sí, habrá nuevas obligaciones. Sí, muchos motoristas tendrán que adaptar su equipamiento. Pero el fondo del asunto es otro: en moto, la protección personal es parte del vehículo.

Un casco homologado, unos guantes y un calzado cerrado pueden parecer detalles hasta que llega una caída. Entonces dejan de ser detalles y se convierten en la diferencia entre un susto y una lesión seria.

La DGT endurece la norma, pero el sentido común ya apuntaba en esa dirección desde hace tiempo.

La conclusión: cuidado con los titulares fáciles

La frase “la DGT prohíbe los cascos abiertos” es demasiado tajante. La norma oficial habla de cascos homologados, no de una obligación general de casco integral para todos los motoristas.

Eso no impide que el casco integral sea más recomendable. Lo es. Protege mejor y cubre zonas que un jet deja expuestas. Pero una cosa es recomendarlo y otra decir que cualquier casco abierto pasa a estar prohibido.

Lo que sí queda claro es que circular en moto va a exigir más equipamiento: casco homologado, guantes en carretera y calzado cerrado siempre.

Y con el verano encima, el mensaje para los motoristas es directo: se puede ir en moto con calor, pero no de cualquier manera.