DGT

Pere Navarro dice qué coche tiene y usa "El País" para blanquear la imagen de que no sabe conducir

Pere Navarro

En las últimas semanas, el nombre de Pere Navarro no solo ha estado ligado a las balizas V-16 o a las nuevas decisiones de la Dirección General de Tráfico (DGT). También han vuelto a circular con fuerza algunos rumores recurrentes: que no sabe conducir, que nunca coge el coche o que vive completamente alejado de la realidad del volante. Un relato que, desde su entorno, consideran injusto y simplista.

Por eso, el máximo responsable de Tráfico ha decidido romper el silencio y hacerlo en un escenario muy concreto: una entrevista en EL PAÍS, un medio tradicionalmente percibido como cercano al Gobierno y, por tanto, un espacio cómodo para lanzar un mensaje controlado y sin estridencias. El objetivo no es casual: desactivar el ruido, aclarar su relación personal con la conducción y desmontar la idea de que quien dirige la DGT vive completamente desconectado del automóvil.


“Nunca he perdido un punto”: una respuesta directa

Una de las frases más repetidas tras la entrevista ha sido clara y directa: “Nunca he perdido un punto del carné”. Con ella, Pere Navarro busca poner fin a la caricatura de un director de la DGT incapaz de cumplir las normas que exige al resto. Eso sí, añade un matiz que también dice mucho de su realidad diaria: “No tiene mérito porque conduzco poco”.

La frase, leída en contexto, no pretende presumir, sino marcar distancia con el mito. Navarro no niega que conduzca menos de lo habitual, pero tampoco acepta la idea de que no sepa conducir o de que nunca se ponga al volante.


Coche oficial, chófer… y contacto con la calle

Es cierto que Pere Navarro dispone de coche oficial y chófer, algo lógico por su cargo. Pero también puntualiza quiénes son esas personas que conducen para él: guardias civiles en segunda actividad, muchos de ellos con años de experiencia patrullando carreteras en moto. Según Navarro, ese contacto diario con profesionales de tráfico le permite escuchar, aprender y no perder el pulso de la calle.

“No aprendo de los generales, aprendo de ellos”, viene a decir entre líneas, reforzando la idea de que su visión de la seguridad vial no nace solo del despacho.


Sí tiene coche: un Fiat 500

Otro de los rumores habituales es que Pere Navarro no tiene coche propio. También aquí la entrevista sirve para cerrar el debate. El director de la DGT reconoce que es propietario de un Fiat 500, un coche pequeño, urbano y sencillo. No entra en detalles técnicos ni en el año exacto, pero deja una reflexión significativa:
“Hoy todos los coches funcionan bien; guíate por la estética, el precio y la seguridad”.

No es una frase inocente. Es una manera de rebajar el aura aspiracional del coche y presentarlo como lo que él defiende desde hace años: una herramienta, no un símbolo.


Metro, ciudad y coherencia discursiva

Navarro también insiste en que se mueve habitualmente en metro, destacando el nivel del transporte público de Madrid. Esta afirmación, lejos de contradecir lo anterior, refuerza su mensaje político y técnico: menos dependencia del coche privado, especialmente en entornos urbanos.

En el fondo, la entrevista busca alinear discurso y vida personal. Navarro no niega su apuesta por reducir el protagonismo del coche, pero quiere dejar claro que eso no significa desconocimiento ni incapacidad para conducir.


EL PAÍS como altavoz elegido

No pasa desapercibido que esta aclaración llegue a través de EL PAÍS, un medio considerado por muchos como afín o cercano al Ejecutivo. Elegir este canal permite a Pere Navarro explicar su versión sin confrontación, en un entorno favorable y con un tono más humano que político.

El mensaje final es claro:
Pere Navarro sabe conducir, tiene coche, conserva todos los puntos del carné y, aunque use poco el volante, no es el personaje desconectado de la realidad que algunos dibujan. La entrevista no cambia las políticas de la DGT, pero sí busca algo igual de importante para él: controlar el relato.