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“Odio la tecnología en las motos”: la crítica más clara a la Africa Twin que muchos motoristas entienden

Fortnine

La Honda Africa Twin siempre ha ocupado un lugar especial entre las grandes motos trail. Desde su regreso moderno, se ha vendido como una alternativa más campera, lógica y resistente frente a las maxi-trail europeas más sofisticadas. Pero el canal FortNine, uno de los más influyentes del mundo de la moto, acaba de poner el dedo en una llaga incómoda: la aventura moderna depende cada vez más de una electrónica que puede ser útil, pero también cara, compleja y vulnerable.

En su vídeo “Why I Hate Tech on Motorcycles - Honda Africa Twin Review”, Ryan F9 no destruye la Africa Twin. De hecho, reconoce muchas de sus virtudes. Pero utiliza la trail japonesa para explicar una crítica mucho más amplia: las motos de aventura se están llenando de pantallas, sensores, modos y menús que prometen hacerlo todo más fácil, aunque a veces terminan alejándose del espíritu simple y reparable que hizo grande a este tipo de motos.

Una Africa Twin que sigue brillando fuera del asfalto

FortNine recuerda que ya probó la Africa Twin en 2016 y que entonces llegó a una conclusión clara: era una de las mejores grandes trail fuera del asfalto, pero una de las menos brillantes sobre carretera.

La razón sigue siendo la misma. La Honda está configurada casi como una gran moto de enduro, con recorridos de suspensión muy generosos: alrededor de 9 pulgadas delante y 8,7 detrás. Esa altura se combina con una notable distancia libre al suelo, cercana a las 10 pulgadas, favorecida por un motor de cárter seco que evita llevar un cárter colgando por debajo.

Eso le permite moverse por pistas, piedras, barro o zonas rotas con una facilidad que muchas rivales más asfálticas no pueden igualar. Además, FortNine destaca que es una moto estrecha entre las piernas, algo que ayuda mucho cuando toca poner los pies en el suelo y “hacer trampa” en situaciones complicadas.

El precio de parecer una gran enduro

El problema, según el análisis, es que esa configuración tiene consecuencias. Para lograr una moto tan estrecha, Honda redujo el depósito a 18,8 litros, lo que en uso real deja una autonomía menos generosa de lo que cabría esperar en una gran viajera.

Ryan ironiza con que, si una moto obliga a buscar una gasolinera cada 250 kilómetros aproximadamente, cuesta considerarla una auténtica gran rutera. Y ahí aparece una de las grandes tensiones de la Africa Twin: quiere ser una moto de aventura global, pero su diseño prioriza claramente la facilidad fuera del asfalto frente al confort de largo alcance en carretera.

Una trail fiable en un segmento cada vez más competitivo

FortNine también reconoce algo importante: la Africa Twin tiene una reputación de fiabilidad extraordinaria. Según el vídeo, tras más de 121.000 unidades vendidas, sería una de las motos adventure con menos problemas de garantía.

Ese punto es clave, porque Honda ha construido buena parte de su imagen sobre esa idea de robustez. La Africa Twin puede no ser la más potente, la más lujosa ni la más precisa en carretera, pero transmite la sensación de que aguantará muchos años y muchos kilómetros.

El inconveniente es que el segmento ha cambiado. Modelos como la Ducati DesertX, la BMW F 900 GS, la KTM 890 Adventure, la Husqvarna Norden o incluso propuestas chinas como la Kove 800 han elevado mucho el nivel en potencia, peso y enfoque deportivo. FortNine llega a comparar la situación de Honda con la de Blackberry en los años 2010: una referencia que, de repente, se ve rodeada por rivales más ligeros, rápidos y modernos.

La carretera sigue siendo su punto débil

El vídeo no es especialmente amable con el comportamiento en asfalto. Ryan F9 describe la Africa Twin como una moto cómoda, capaz de dar la vuelta al mundo, pero con un tacto algo impreciso cuando se le exige ritmo en curvas.

Habla de una sensación vaga, de suspensiones blandas y de un tren delantero que no transmite tanta confianza como otras trail más orientadas a carretera. Incluso sugiere que Honda podría haber suavizado deliberadamente la mordida del freno delantero para compensar el hundimiento de la suspensión.

El resultado es una moto muy confortable, sí, pero no especialmente afilada cuando se compara con rivales más asfálticas.

El verdadero ataque: demasiada tecnología

La parte más interesante del vídeo llega cuando FortNine explica por qué los fabricantes aman tanto la tecnología. Según su visión, añadir electrónica permite mantener competitivo un modelo sin rediseñarlo por completo.

Con un acelerador electrónico, una centralita moderna y una unidad de medición inercial de seis ejes, la marca puede ofrecer control de crucero, modos de potencia, control de tracción sensible a la inclinación, ABS en curva, anti-wheelie y ajustes de freno motor.

Ryan no niega que todo eso funcione. De hecho, reconoce que estas ayudas pueden ser muy útiles en superficies complicadas, especialmente con agua, nieve o baja adherencia. El problema aparece cuando el motorista necesita gestionar demasiadas opciones.

Menús, pantallas y botones poco intuitivos

Para FortNine, una moto con seis ajustes diferentes y múltiples niveles en cada uno termina necesitando una interfaz compleja. Y ahí entra la gran crítica a las pantallas TFT táctiles.

El canal acusa a Honda de haber creado un sistema difícil de manejar, con botones poco intuitivos y menús que no resultan cómodos de usar con el pulgar. Además, señala un problema muy serio para una moto de aventura: la vulnerabilidad de las pantallas al agua.

Ryan explica que una pantalla grande, con bastante capacidad de procesamiento y expuesta al sol, no puede ir completamente sellada porque necesita disipar calor. Según su argumento, eso obliga a convivir con conexiones y carcasas que nunca son totalmente impermeables.

La factura que cambia la idea de aventura

La crítica más dura llega con el coste de reparación. FortNine sostiene que una avería en el cuadro TFT puede convertirse en una factura desproporcionada, especialmente porque estas pantallas almacenan datos como el VIN o el odómetro y necesitan ser emparejadas por un concesionario.

El vídeo menciona además que la Africa Twin utiliza doble pantalla para poder integrar Apple CarPlay, ya que la normativa exige mantener información como la velocidad o el cuentakilómetros visible aunque el sistema multimedia ocupe la pantalla principal.

Para Ryan, ese es el símbolo del problema: antes una moto de aventura podía mojarse, caerse o cruzar un río con consecuencias relativamente asumibles. Ahora existe una línea invisible entre pasar un buen día en el campo y dejar la moto inutilizada por una avería electrónica carísima.

Una crítica que va más allá de Honda

El mensaje de FortNine no es que la Honda Africa Twin sea una mala moto. Al contrario: sigue siendo cómoda, fiable, capaz y muy competente fuera del asfalto. La crítica apunta a una tendencia mucho más amplia en la industria.

Las motos de aventura han nacido para alejarse del asfalto, pero cada vez dependen más de componentes delicados, pantallas caras, conectores complejos y sistemas bloqueados por software. Y ahí surge la gran contradicción: cuanto más preparada parece una moto para la aventura moderna, más miedo puede dar usarla como una verdadera moto de aventura.