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Motocard sigue teniendo problemas con los envíos: "Despropósito absoluto"

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La experiencia de compra online se ha convertido en uno de los pilares del sector de los accesorios de moto. Sin embargo, cuando el proceso falla, la frustración del cliente puede crecer rápidamente. Es lo que refleja la queja de un usuario contra Motocard, relacionada con un pedido pagado y confirmado que terminó convirtiéndose en un proceso largo, confuso y, según su relato, mal gestionado.

Un pedido pagado con fecha clara de entrega

Según la versión del cliente, el 28 de enero realizó el pedido de un soporte Givi TE5137, abonándolo el mismo día mediante PayPal. La previsión inicial indicaba que el producto estaría disponible para recoger en la tienda de Palma de Mallorca el 2 de febrero de 2026.

Sin embargo, llegada esa fecha —y durante varios días posteriores— el cliente asegura no haber recibido notificación de retrasos ni comunicación oficial sobre el estado del pedido. Ante esta situación, afirma haber intentado contactar con la empresa mediante el sistema de mensajería interna, sin recibir respuesta.

Respuesta automatizada y contradicciones en la entrega

El día 6 de febrero, el cliente decidió contactar a través de WhatsApp. Según su relato, recibió una respuesta automática indicando que el retraso se debía a un problema con el proveedor y que el plazo era indefinido, ofreciéndole las opciones de cancelar, modificar o esperar.

Horas después, esa misma noche, recibió un correo electrónico informándole de que el pedido estaba listo para recoger en tienda, algo que generó confusión al contradecir el mensaje anterior.

Problemas en tienda y supuesto error informático

El cliente acudió al establecimiento al día siguiente. Allí, según describe, tuvo que esperar alrededor de 45 minutos en cola mientras el personal intentaba localizar diferentes pedidos. Finalmente, el suyo no apareció, pese a figurar en el sistema como disponible para recogida.

Posteriormente, asegura haber recibido una llamada donde se le comunicó que todo se debía a un “error informático” y que el producto no estaba realmente en tienda. Además, según su versión, le informaron de que se había solicitado una nueva unidad con un plazo estimado de 15 días o más.

Dificultades para cancelar el pedido

El punto que más molestia genera en la queja es la imposibilidad —según el cliente— de cancelar el pedido a distancia. Afirma que le indicaron que debía acudir físicamente a la tienda porque el sistema lo consideraba una compra presencial, pese a que el pedido se había realizado online y pagado digitalmente.

El cliente también cuestiona que se realizara un nuevo pedido del producto sin su autorización expresa, lo que aumentó su sensación de pérdida de control sobre la operación.

Un caso que refleja los retos del comercio omnicanal

Este tipo de situaciones ponen sobre la mesa uno de los grandes desafíos actuales del retail: la gestión coordinada entre venta online, logística y tiendas físicas. Cuando los sistemas informáticos, la comunicación interna o la atención al cliente no están perfectamente alineados, el impacto en la experiencia del usuario puede ser muy negativo.

Por el momento, esta queja representa únicamente la experiencia relatada por un cliente concreto. No hay constancia pública de sanciones ni de resoluciones oficiales relacionadas con este caso concreto.

Lo que sí evidencia es la importancia de la transparencia en la información, la rapidez en la atención al cliente y la coherencia entre sistemas de venta, tres factores que hoy marcan la diferencia en la fidelización dentro del sector de los accesorios de moto.