Los moteros británicos, en pie de guerra paras que quiten la "salvajada" de las barreras de cable

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Las barreras de cable vuelven al centro del debate sobre seguridad vial en Reino Unido. La organización IAM RoadSmart ha lanzado una petición bajo el nombre “Safer Barriers for Safer Roads” para reclamar a las autoridades de carreteras que retiren este tipo de sistemas antes de que termine la década. La campaña pone el foco en un problema que los motoristas llevan años denunciando: una barrera diseñada para contener coches puede convertirse en una trampa muy grave para quien circula sobre dos ruedas.

Según la organización, todavía quedan casi 150 millas, unos 230 kilómetros, de barreras de cable en autopistas y carreteras de Inglaterra. También existen sistemas similares en Gales y Escocia, mientras que Irlanda del Norte ya ha iniciado su retirada. IAM RoadSmart pide que sean sustituidas por alternativas más seguras para motoristas, especialmente sistemas con Motorcyclist Protection System, conocidos como MPS, que protegen o cubren los postes de apoyo.

Por qué las llaman “cortadoras de queso”

Las barreras de cable están formadas por cables de acero tensados sujetos por postes verticales. Su función es evitar que un vehículo salga de la vía, cruce la mediana o invada el sentido contrario. Sobre el papel, cumplen una misión importante para reducir determinados tipos de accidentes graves en coche.

El problema aparece cuando quien impacta contra ellas es un motorista. En ese caso, el cuerpo no va protegido por una carrocería. Los cables tensados y, sobre todo, los postes sin protección pueden provocar lesiones muy graves. Por eso muchos colectivos moteros las llaman “cheese cutters”, o “cortadoras de queso”, una expresión dura pero muy gráfica.

El dato que explica la preocupación

IAM RoadSmart cita un dato especialmente contundente: entre 2014 y 2018, el 76% de los impactos de motos contra barreras terminó con motoristas muertos o heridos graves. En el caso de usuarios no motoristas, la cifra fue del 16%. Además, las motos serían 33 veces más propensas que los coches a verse implicadas en una colisión mortal de un solo vehículo contra una barrera.

La lectura es evidente. Una barrera puede estar pensada para salvar vidas en accidentes de coche, pero no todos los usuarios de la vía sufren el impacto de la misma forma. Para un turismo, una barrera puede ser una estructura de contención. Para un motorista, puede ser el punto más peligroso de toda la carretera.

La petición de IAM RoadSmart

El director de Política y Estándares de IAM RoadSmart, Nicholas Lyes, ha sido claro: los motoristas llevan años pidiendo que estas barreras peligrosas sean eliminadas, y aun así todavía quedan casi 150 millas de cable en Inglaterra. La organización reclama que el Gobierno y las autoridades competentes las sustituyan por sistemas más amables con los motoristas, incluyendo protección en los postes.

La petición no se limita a cambiar el tipo de barrera. También pide que, cuando se instale una protección junto a la vía, se coloque lo más lejos posible de la calzada. Ese margen extra puede permitir una maniobra evasiva, una frenada de emergencia más larga o una reducción de la fuerza del impacto.

El apoyo del National Motorcyclists Council

La campaña también cuenta con el respaldo del National Motorcyclists Council. Su director ejecutivo, Craig Carey-Clinch, sostiene que las barreras de cable han sido un riesgo controvertido para los motoristas desde su introducción y que, dado el kilometraje relativamente bajo que aún queda en Reino Unido, ha llegado el momento de retirarlas definitivamente.

El NMC añade otro argumento interesante: retirar estas barreras también podría reducir el deslumbramiento provocado por los faros del tráfico contrario, lo que supondría un beneficio adicional para todos los usuarios de la carretera.

No es un debate nuevo

La seguridad de los motoristas frente a los guardarraíles y barreras no es un tema reciente. Durante las dos últimas décadas se han sucedido estudios, campañas y denuncias sobre el diseño de estas estructuras. El problema de fondo siempre es el mismo: muchas barreras fueron concebidas pensando principalmente en vehículos de cuatro ruedas, no en cuerpos expuestos que pueden deslizarse por el asfalto tras una caída.

El Transport Research Laboratory ya había señalado la severidad desproporcionada de los impactos de motoristas contra barreras frente a otros tipos de vehículos. También se ha discutido durante años la necesidad de instalar protecciones inferiores o sistemas que reduzcan el daño al evitar que el motorista impacte directamente contra postes o elementos cortantes.

El ejemplo de Irlanda del Norte y Noruega

La campaña británica llega en un contexto internacional en el que algunos territorios ya han actuado. En Irlanda del Norte, los motoristas han celebrado recientemente la retirada progresiva de barreras de cable. Noruega, por su parte, dejó de instalar nuevas barreras de este tipo en 2006 dentro de su estrategia de seguridad vial Vision Zero, después de la presión ejercida por asociaciones moteras.

Ese dato refuerza el argumento de IAM RoadSmart: si otros territorios han decidido prescindir de este sistema por el riesgo que representa para motoristas, Reino Unido debería fijar también una fecha clara para retirarlo.

El dilema: proteger coches sin castigar motos

El debate no es tan simple como “barreras sí” o “barreras no”. Las barreras de contención existen porque las salidas de vía y los cruces de mediana pueden ser mortales. El problema es elegir qué tipo de sistema protege mejor al conjunto de usuarios, no solo a los ocupantes de coches.

Ahí entra la propuesta de Motorcyclist Protection System. No se trata necesariamente de eliminar cualquier barrera, sino de sustituir las más peligrosas por sistemas que reduzcan el riesgo específico para motoristas. La propia organización europea FEMA ha recordado en distintos análisis que ninguna barrera es completamente segura para una moto, pero sí existen diseños capaces de mejorar la protección.

Una fecha límite: 2030

La petición de IAM RoadSmart busca un compromiso concreto: que las autoridades británicas retiren las barreras de cable restantes antes de 2030. No una sustitución indefinida cuando toque renovar. No una retirada lenta sin calendario. Una fecha.

Para los motoristas, el argumento es sencillo: si el riesgo está identificado, si el kilometraje pendiente no es enorme y si existen alternativas más seguras, mantener estas barreras durante años resulta cada vez más difícil de justificar.

La campaña “Safer Barriers for Safer Roads” no habla solo de infraestructura. Habla de una idea básica de seguridad vial: una carretera no puede considerarse segura si protege bien a unos usuarios y convierte a otros en los más vulnerables cuando algo sale mal.