El "marronazo" de Carlos Sotelo, CEO de Silence: buscan inversor chino para que salva estas motos eléctricas que han perdido más de 100 millones
Acciona ha comenzado a buscar un socio estratégico para Silence, su filial de motocicletas y pequeños vehículos eléctricos urbanos, en un momento decisivo para el proyecto impulsado por Carlos Sotelo.
La explicación oficial se centra en incorporar un aliado que permita “reforzar capital, ganar capacidad industrial y acelerar su expansión europea”. Sin embargo, detrás de esa búsqueda existe una realidad financiera que no puede quedar relegada a un segundo plano: Silence continúa perdiendo grandes cantidades de dinero.
La empresa cerró 2024 con unas pérdidas de 36,9 millones de euros. Solo un año después, los números rojos aumentaron un 77 %, hasta alcanzar los 63,5 millones en 2025. Los dos últimos ejercicios suman, por tanto, 100,4 millones de euros en pérdidas. El agujero acumulado por la sociedad alcanza ya los 123 millones, con un patrimonio neto negativo de 8,2 millones al cierre de 2025.
No se trata únicamente de preparar una nueva etapa de expansión. Acciona necesita encontrar una estructura industrial y financiera que permita convertir la visión desarrollada por Carlos Sotelo en un negocio sostenible.
Carlos Sotelo, el nombre inseparable de Silence
Hablar de Silence obliga a mencionar a Carlos Sotelo. Es su fundador, el creador de su concepto industrial y la persona que durante años ejerció como principal rostro público de la compañía.
La propia página corporativa de Silence continúa presentándolo como “CEO & Founder”. Sin embargo, las últimas informaciones sobre la operación de saneamiento indican que Carlos Sotelo fue consejero delegado hasta junio de 2025. Por precisión, debe hablarse actualmente de él como fundador y antiguo CEO, aunque siga siendo el ejecutivo más estrechamente relacionado con el nacimiento y desarrollo de la marca.
Carlos Sotelo construyó la identidad de Silence alrededor de una idea muy concreta: resolver los desplazamientos urbanos mediante vehículos eléctricos ligeros y baterías extraíbles, evitando que el usuario dependiera exclusivamente de los puntos de recarga convencionales.
Su visión queda resumida en una frase que todavía aparece en la web oficial de la compañía: “The world is like a garage with closed doors where we have left a car running”. La comparación presenta las ciudades como espacios cerrados en los que millones de motores continúan generando emisiones.
Bajo la dirección de Carlos Sotelo, Silence desarrolló scooters como los S01 y S02, el pequeño vehículo urbano S04 y un sistema propio de baterías con ruedas que pueden extraerse, cargarse en un enchufe doméstico o intercambiarse en estaciones específicas.
Las pérdidas de Silence, explicadas con claridad
La situación financiera puede resumirse mediante cinco cifras:
Silence perdió 36,9 millones de euros en 2024, perdió otros 63,5 millones en 2025, acumula 123 millones en números rojos, terminó el último ejercicio con un patrimonio neto negativo de 8,2 millones y ha necesitado aprobar una nueva ampliación de capital de 28 millones.
Estas cantidades resultan todavía más llamativas al compararlas con la facturación.
Silence registró en 2025 unos ingresos de 24,9 millones de euros, un 36 % más que durante el ejercicio anterior. Es decir, la actividad comercial mejoró, pero las pérdidas crecieron mucho más rápidamente y fueron ampliamente superiores a las ventas anuales.
Este contraste demuestra que vender más unidades no basta cuando los costes industriales, las inversiones, la red de intercambio de baterías, el desarrollo de nuevos vehículos y la expansión internacional consumen una cantidad de recursos muy superior a la generada por el negocio.
Silence reduce su capital social a cero
La gravedad de la situación ha obligado a realizar una operación acordeón.
Scutum Logistic, la sociedad que opera comercialmente bajo la marca Silence, acordó reducir su capital social de 102,3 millones de euros a cero para compensar las pérdidas acumuladas y restablecer el equilibrio patrimonial.
De manera simultánea, se aprobó una nueva ampliación de capital dineraria de 28 millones de euros, que previsiblemente será asumida por Acciona.
Reducir el capital a cero no significa que Silence desaparezca ni que deje de fabricar vehículos. Es una operación societaria mediante la que se absorben contablemente las pérdidas antes de introducir nuevos recursos.
Pero sí muestra que el deterioro financiero ha sido lo suficientemente profundo como para borrar el capital existente y obligar a reconstruirlo.
Acciona ya había inyectado 102 millones de euros durante 2025 mediante otras dos ampliaciones de capital. A pesar de ese apoyo, el ejercicio terminó con pérdidas de 63,5 millones y con los fondos propios en negativo.
Carlos Sotelo también pierde su pequeña participación
Acciona controla actualmente el 99,94 % de Silence. El principal accionista minoritario era Cayac Sport, sociedad vinculada a Carlos Sotelo, que conservaba aproximadamente un 0,05 %.
Tras reducir el capital a cero y realizar la nueva ampliación, Acciona previsiblemente pasará a controlar el 100 % de la compañía, dejando fuera a los minoritarios.
El movimiento tiene una importante carga simbólica.
Carlos Sotelo fundó Silence, la desarrolló y continuó dirigiéndola después de que Acciona tomara el control en 2021. Sin embargo, el saneamiento financiero puede eliminar la pequeña participación que todavía vinculaba societariamente al fundador con el proyecto.
Esto no significa que las pérdidas puedan atribuirse únicamente a Carlos Sotelo. Acciona lleva años siendo el accionista prácticamente absoluto y es quien ha contado con la capacidad para aprobar inversiones, estrategias industriales y ampliaciones de capital.
Sotelo fue el arquitecto de la idea y de buena parte de la tecnología. La responsabilidad financiera y estratégica de los últimos años corresponde también, y principalmente, al grupo propietario.
De vender casi 13.000 vehículos a solo 3.717
Silence llegó a comercializar 12.826 vehículos en 2022, un 43 % más que el año anterior, según los datos publicados entonces por Acciona. Aquella cifra parecía confirmar que el proyecto desarrollado por Carlos Sotelo estaba preparado para alcanzar una escala industrial importante.
La evolución posterior fue mucho más complicada.
En 2024, Silence vendió 2.637 unidades entre motocicletas y pequeños coches eléctricos. Durante 2025 alcanzó las 3.717 unidades, lo que supuso un crecimiento interanual del 41 %, pero continuaba muy lejos del volumen comunicado tres años antes.
Las cifras pueden contener diferencias en el tipo de operaciones contabilizadas o en la composición de los vehículos vendidos, por lo que no deben compararse como si todos los ejercicios fueran completamente equivalentes.
Aun así, muestran que la compañía no ha logrado mantener de forma estable la escala alcanzada durante su mejor etapa comercial.
El S04 exigió convertir Silence en un fabricante de coches
La gran apuesta más reciente fue el Silence S04, un pequeño vehículo eléctrico biplaza con baterías extraíbles.
El proyecto permitió a Carlos Sotelo extender su concepto más allá de las motocicletas. El mismo sistema de baterías utilizado por los scooters podía mover un cuadriciclo cerrado, apto para desplazamientos urbanos y para determinadas actividades profesionales.
Pero fabricar un vehículo de cuatro ruedas exige un salto industrial considerable.
El desarrollo, homologación y producción de un microcoche requiere más componentes, proveedores, procesos de calidad, inversión y capacidad logística que un scooter. También obliga a competir con fabricantes internacionales que trabajan con unos volúmenes muy superiores.
El S04 comenzó a producirse en las instalaciones de la Zona Franca de Barcelona, dentro del proyecto de reindustrialización de los terrenos anteriormente vinculados a Nissan. Acciona presentó el vehículo como el primer nanocoche urbano con baterías extraíbles y fabricado íntegramente en España.
El problema no parece ser únicamente el producto. La cuestión es conseguir fabricarlo a un coste que permita ofrecer un precio competitivo y obtener margen con un volumen todavía limitado.
Acciona mira hacia China y Corea
El socio buscado por Acciona no sería únicamente un inversor financiero dispuesto a aportar dinero.
El grupo quiere encontrar un fabricante o aliado que contribuya con cadena de suministro, tecnología, producción, componentes y capacidad comercial. Las conversaciones se han dirigido especialmente hacia empresas y entidades financieras de China y Corea del Sur.
José Manuel Entrecanales, presidente y consejero delegado de Acciona, reconoció públicamente que “sería bueno la participación de algún operador chino que pudiese ayudarnos a convertirla en una compañía competitiva”.
La competencia china ha cambiado profundamente el mercado del vehículo eléctrico. Sus fabricantes producen baterías, motores, electrónica y plataformas a una escala difícil de igualar para una compañía europea relativamente pequeña.
Acciona admite que esa evolución tecnológica y de precios ha afectado a Silence. El objetivo sería utilizar el conocimiento y los costes de un socio asiático sin perder la marca, la red comercial ni el concepto de baterías intercambiables creado por Carlos Sotelo.
Entrecanales también ha explicado que “un socio de esas características podía potenciar nuestra empresa y su oferta”.
Acciona pretende conservar la mayoría
La operación todavía no está cerrada y existen diferentes posibilidades sobre la mesa.
Algunas informaciones han hablado de una venta total o parcial, mientras que otras señalan que Acciona ha comunicado a los representantes de los trabajadores su intención de conservar una participación mayoritaria.
El escenario que parece preferido sería crear una alianza en la que el nuevo socio aportara tecnología, capacidad productiva y acceso a proveedores, mientras Acciona mantuviera el control del proyecto.
Esto permitiría compartir riesgos sin renunciar a una compañía en la que el grupo ya ha invertido cantidades muy importantes.
Sin embargo, la magnitud de las pérdidas reduce el margen de negociación. Un potencial socio analizará no solo las patentes, la gama o la red comercial, sino también cuánto dinero necesita Silence para alcanzar el equilibrio y qué volumen tendría que fabricar para lograrlo.
La red de baterías fue una de las grandes apuestas de Carlos Sotelo
Uno de los principales elementos diferenciales desarrollados por Carlos Sotelo es la posibilidad de intercambiar una batería descargada por otra cargada en pocos segundos.
En 2022, durante la presentación de un acuerdo con Cepsa, Sotelo explicaba: “Nuestro objetivo es poner en marcha lo antes posible una amplia red de servicio de intercambio de baterías”.
La idea permite reducir el precio inicial del vehículo mediante un modelo de suscripción y elimina las esperas asociadas a la recarga.
Pero construir esa red también requiere una inversión muy elevada.
Durante 2025, Silence destinó aproximadamente 14 millones de euros a cerca de 3.000 estaciones de intercambio de baterías, además de invertir 6,1 millones en investigación y desarrollo y otros 1,7 millones en sus instalaciones industriales.
La infraestructura puede convertirse en una ventaja competitiva cuando existen suficientes usuarios realizando intercambios. Con un parque pequeño, sin embargo, el coste de instalar, alimentar, mantener y reponer las baterías puede pesar enormemente sobre las cuentas.
El socio buscado tendrá que decidir si amplía este modelo, lo modifica o lo integra con otras tecnologías.
Las ventas empiezan a mejorar en 2026
La imagen financiera es muy negativa, pero la evolución comercial más reciente ofrece algunos datos favorables.
Durante el primer semestre de 2026, Silence vendió 1.179 scooters eléctricos en España, un 78,4 % más, y alcanzó una cuota del 42,6 %. En microcoches eléctricos, las diferentes versiones del S04 sumaron 384 matriculaciones y una cuota del 30,8 %.
La marca también ha ganado posiciones en Francia e Italia, apoyándose en la ampliación de su acuerdo de distribución con Nissan.
Estos resultados demuestran que Silence mantiene reconocimiento de marca y capacidad para crecer dentro de los vehículos eléctricos ligeros.
Pero las matriculaciones de un semestre no compensan automáticamente los 123 millones de pérdidas acumuladas.
Para determinar si existe una recuperación real habrá que conocer el margen obtenido con cada vehículo, los costes de fabricación, la evolución de la tesorería y la cantidad de capital adicional que seguirá necesitando la empresa.
El socio tendrá que resolver más que un problema de financiación
La llegada de un aliado únicamente financiero podría proporcionar oxígeno durante unos años, pero no solucionaría necesariamente el problema de fondo.
Silence necesita reducir costes, aumentar volumen y mejorar el margen por unidad. Para conseguirlo, el nuevo socio debería aportar:
- Una cadena de suministro más competitiva.
- Componentes y plataformas compartidas.
- Mayor capacidad de fabricación.
- Acceso a nuevos mercados.
- Una red comercial más amplia.
- Tecnología de baterías y electrónica.
- Capital suficiente para soportar la expansión.
El objetivo ya no consiste solo en fabricar una motocicleta eléctrica atractiva o un microcoche original.
Debe conseguirse que el proyecto concebido por Carlos Sotelo genere más dinero del que consume.
El gran dilema del proyecto creado por Carlos Sotelo
Carlos Sotelo consiguió levantar una marca española reconocible, desarrollar una tecnología propia de baterías y atraer a un grupo del tamaño de Acciona.
Su propuesta anticipó muchas de las necesidades actuales de las ciudades: vehículos pequeños, ausencia de emisiones locales, menor ocupación del espacio público y baterías que no obligan a disponer de un garaje con cargador.
Pero una buena idea y un producto diferente no garantizan la rentabilidad.
Silence ha conseguido mejorar sus ventas, liderar determinados segmentos e iniciar su expansión internacional. Al mismo tiempo, ha perdido más de 100 millones de euros durante los dos últimos ejercicios y ha necesitado borrar su capital para sanear el balance.
Ese es el contraste que define el momento actual.
Acciona no busca un socio únicamente porque quiera crecer más deprisa. Lo busca porque el modelo actual ha demostrado necesitar unas inversiones y asumir unas pérdidas que difícilmente pueden mantenerse indefinidamente.
La próxima etapa decidirá si Carlos Sotelo creó la base de un futuro fabricante europeo de movilidad urbana o si Silence terminará integrándose dentro de la tecnología y la estructura industrial de un gran grupo asiático.
Por ahora, la marca vende más y conserva una posición relevante en España. Pero las cuentas dejan poco margen para discursos triunfalistas: 36,9 millones perdidos en 2024, 63,5 millones en 2025 y 123 millones acumulados.
Silence necesita un socio. Y, sobre todo, necesita demostrar que la visión de Carlos Sotelo también puede convertirse en un negocio rentable.