DGT

La DGT pagará con tu dinero una "campaña" para vender más balizas V16 porque las empresas que las venden se quejan de no ganar suficiente

Baliza V-16

La baliza V16 vuelve al centro de la polémica. Tras meses de incertidumbre, quejas de fabricantes y dudas entre los conductores, la Dirección General de Tráfico ha decidido mover ficha. El organismo dirigido por Pere Navarro pondrá en marcha una nueva campaña informativa durante el verano para dar un impulso al uso de este dispositivo luminoso conectado, llamado a sustituir definitivamente a los triángulos de emergencia.

El anuncio llega en un momento delicado para el sector. Las empresas que fabrican y comercializan la baliza V16 conectada llevan semanas alertando de un estancamiento de las ventas, pese a que su uso es obligatorio desde el pasado 1 de enero. La situación ha llegado a tal punto que Netun Solutions, una de las compañías asociadas al desarrollo inicial del dispositivo, ha presentado un preconcurso de acreedores como herramienta legal para reorganizar compromisos industriales y financieros ante una demanda inferior a la esperada.

Una campaña para despejar dudas antes del verano

Según ha explicado Pere Navarro, la DGT dará un “nuevo impulso” a la baliza V16 de cara a la operación verano, uno de los periodos de mayor movilidad del año. El argumento oficial es claro: Tráfico considera este dispositivo un elemento importante de seguridad vial y quiere extender su uso y normalización entre los conductores.

La campaña llega después de meses de mensajes confusos, dudas sobre la obligatoriedad, diferencias entre balizas conectadas y no conectadas, y debate sobre posibles sanciones. Para muchos conductores, la V16 sigue siendo una obligación poco clara. Para los fabricantes, esa falta de pedagogía institucional ha frenado las ventas y ha generado una situación comercial muy complicada.

El sector acusa falta de información

Las empresas del sector sostienen que la baja tasa de uso de las balizas conectadas tiene relación directa con la falta de información pública. Denuncian que muchos conductores no saben exactamente qué dispositivo deben llevar, qué diferencia hay entre una V16 conectada y una no conectada, desde cuándo es obligatoria y qué consecuencias puede tener no portarla.

El mensaje de los fabricantes es que no basta con aprobar una norma. Hace falta explicarla, repetirla y aclararla. En su opinión, la ausencia de campañas continuadas está generando errores en la toma de decisiones de los ciudadanos y perjudicando tanto a la seguridad vial como a la estabilidad de las empresas que apostaron por fabricar estos dispositivos.

Netun Solutions, el síntoma más visible del problema

El caso de Netun Solutions se ha convertido en el ejemplo más claro de la tensión que vive el sector. La empresa ha recurrido al preconcurso de acreedores ante unas ventas que no habrían alcanzado las previsiones iniciales. El problema es especialmente llamativo porque la baliza V16 no es un accesorio voluntario más, sino un dispositivo llamado a ser obligatorio para millones de conductores.

La compañía y otras empresas del sector esperaban una demanda mucho más fuerte. Sin embargo, la confusión entre los usuarios, la politización del debate y la falta de una comunicación masiva habrían enfriado las compras. El resultado es un mercado que, pese a tener una obligación normativa detrás, no está respondiendo al ritmo previsto.

La diferencia entre llevar una V16 y usarla

Uno de los datos más relevantes está en las activaciones reales. Según Pere Navarro, la DGT registra alrededor de 2.500 conexiones diarias de balizas V16. Los fabricantes, por su parte, sitúan esa cifra en torno a 2.000 activaciones diarias, de acuerdo con datos atribuidos al Ministerio del Interior.

Más allá de la diferencia de 500 conexiones, el problema de fondo es otro: esas activaciones representarían solo una parte reducida de las asistencias reales en carretera. El sector calcula que en España se producen unos 11 millones de siniestros al año, de los cuales aproximadamente el 40% requiere asistencia en carretera. Eso equivale a más de 4 millones de intervenciones anuales, unas 12.000 asistencias diarias.

Si apenas entre 2.000 y 2.500 de esas situaciones se comunican mediante una V16 conectada, el uso real del sistema todavía estaría muy lejos del objetivo.

Una obligación que no termina de calar

La baliza V16 conectada fue presentada como una solución más segura que los triángulos, porque evita que el conductor tenga que bajarse del vehículo y caminar por la calzada para señalizar una avería o accidente. En teoría, basta con colocarla sobre el techo del coche para alertar visualmente al resto de usuarios y enviar la ubicación del vehículo detenido.

El problema es que muchos conductores siguen sin tener interiorizado el cambio. Algunos no saben si la baliza que compraron hace años sirve o no sirve. Otros desconocen que debe ser conectada. Y muchos directamente no han comprado ninguna porque no perciben aún una obligación inmediata o clara.

Ahí es donde la DGT quiere actuar con la nueva campaña de verano.

La DGT, entre la seguridad vial y las críticas empresariales

El movimiento de Tráfico tiene una doble lectura. Por un lado, encaja con el objetivo de reforzar la seguridad vial antes de los grandes desplazamientos estivales. Por otro, llega después de una presión creciente por parte de los fabricantes, que han acusado al organismo de no haber acompañado suficientemente la implantación del dispositivo.

Esa coincidencia alimenta la crítica de quienes consideran que la DGT está saliendo al rescate comercial de un sector en dificultades. Desde el punto de vista del organismo, en cambio, la campaña se justifica por la necesidad de aclarar una norma obligatoria y mejorar la protección de los conductores en carretera.

El reto: convencer al conductor antes de sancionarlo

El gran desafío está en la confianza. Para que la baliza V16 funcione como elemento de seguridad, el conductor debe saber cuál comprar, cuándo usarla y por qué es obligatoria. Si el mensaje llega tarde o llega mal, el dispositivo se convierte en otra fuente de rechazo, dudas y sospechas.

La campaña de verano será clave para medir si la DGT consigue normalizar su uso o si la baliza continúa atrapada entre la confusión del usuario y la ansiedad del sector. Porque el problema ya no es solo vender más unidades. Es lograr que millones de conductores entiendan que, ante una avería o accidente, la V16 conectada no es un simple producto más: es la nueva forma oficial de señalizar una emergencia en carretera.