DGT

Si haces este gesto en la gasolinera te pueden cascar 100 euros de multa

Gasolinera

Repostar gasolina es una acción cotidiana, casi automática para millones de conductores. Sin embargo, lo que parece un gesto sin importancia está regulado con precisión por la normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT). Y un simple descuido puede acabar en sanción.

La ley es clara: durante el repostaje, el vehículo debe estar completamente detenido, con el motor apagado y sin sistemas eléctricos en funcionamiento. No cumplir estas condiciones puede derivar en una multa de hasta 100 euros, sin pérdida de puntos, pero con impacto directo en el bolsillo.

El detalle que muchos conductores pasan por alto

El artículo 115 del Reglamento General de Circulación establece que no se puede repostar con el motor en marcha ni con dispositivos eléctricos activos. Esto incluye elementos tan habituales como:

  • Luces encendidas
  • Radio o sistema multimedia
  • Uso del teléfono móvil

Además, los empleados de la estación de servicio no deberían permitir el repostaje si detectan que estas condiciones no se cumplen. El objetivo no es sancionar por sancionar, sino minimizar riesgos en un entorno especialmente sensible.

Un entorno donde el riesgo es real

Las gasolineras son espacios donde se concentran vapores inflamables. Cualquier chispa, interferencia eléctrica o distracción puede generar una situación de peligro.

Por eso, la normativa insiste en que durante esos segundos en los que se llena el depósito, el conductor debe centrarse únicamente en la operación. No es una recomendación: es una obligación.

¿Y qué pasa en las gasolineras sin personal?

En los últimos años han proliferado las estaciones de autoservicio, donde no hay empleados supervisando directamente el repostaje. En estos casos, la responsabilidad recae completamente en el conductor.

El Real Decreto 706/2017 regula este tipo de instalaciones y exige que haya instrucciones claras visibles para el usuario. Pero que sea autoservicio no implica menos normas: al contrario, implica que el conductor debe cumplirlas por sí mismo.

El error más común: usar el móvil mientras repostas

Uno de los comportamientos más habituales —y también más sancionables— es utilizar el teléfono móvil mientras se está repostando. Ya sea para pagar, responder un mensaje o consultar algo rápido, la normativa lo prohíbe expresamente durante la carga de combustible.

La razón es doble: distracción y posible interferencia en un entorno donde cualquier fallo puede tener consecuencias graves.

Qué deben hacer los motoristas y conductores

Para evitar sanciones y, sobre todo, riesgos, la recomendación es sencilla pero estricta:

  • Detener completamente el vehículo
  • Apagar el motor
  • No usar el móvil durante el repostaje
  • Evitar cualquier sistema eléctrico activo
  • Realizar el pago después de terminar

Son apenas unos segundos de precaución que la normativa considera fundamentales.

Una norma que no busca recaudar, sino prevenir

Aunque la sanción económica pueda parecer leve, el objetivo de esta norma es claro: prevenir accidentes en un entorno de alto riesgo.

En un momento en el que la seguridad vial está en el centro del debate, la DGT insiste en que pequeños gestos como este pueden marcar la diferencia.

Porque, en carretera, no solo importan los grandes errores. A veces, los detalles más cotidianos son los que terminan saliendo más caros.