DGT

Esta furgoneta camuflada de la DGT está clavando multas de 600 euros "non stop"

La furgoneta camuflada de la DGT

Cada vez que se habla de vigilancia en carretera, mucha gente piensa de forma automática en radares, coches camuflados o helicópteros. Pero la DGT lleva tiempo utilizando otro recurso que pasa bastante más desapercibido: las furgonetas camufladas. Y su función no es controlar la velocidad, sino algo mucho más cotidiano y también muy sancionable: el uso del móvil al volante y el cinturón de seguridad. La propia DGT las incluye en sus operativos especiales junto a radares, drones, helicópteros y cámaras, y las menciona expresamente como medios para controlar estas dos conductas.

Eso significa una cosa muy simple: aunque no lleven radar móvil, sí pueden denunciarte si desde su posición elevada detectan que conduces sujetando el teléfono, sin cinturón o incumpliendo otras normas visibles desde el habitáculo. Y las sanciones no son precisamente simbólicas.

Qué vigilan realmente estas furgonetas

La DGT no presenta estas furgonetas como una herramienta para cazar excesos de velocidad, sino como un medio específico para controlar el uso indebido del móvil y el cinturón de seguridad. Eso aparece de forma repetida en notas oficiales y dispositivos especiales de tráfico, donde Tráfico enumera sus medios técnicos disponibles y distingue claramente entre radares de velocidad y furgonetas camufladas para estas otras infracciones.

La lógica de este vehículo también es bastante clara: al ser más alto que un turismo normal, permite a los agentes ver con más facilidad lo que ocurre en el interior de los coches que circulan a su lado o por delante. Esa altura da una ventaja visual evidente para detectar si el conductor va manipulando el teléfono, lleva el cinturón mal colocado o, directamente, no lo lleva.

No llevan radar, pero eso no las hace menos temibles

Aquí está uno de los matices más importantes. Las furgonetas camufladas no son el equivalente a un coche radar más grande. No están pensadas principalmente para medir velocidad. Para eso la DGT ya cuenta con sus radares fijos y móviles. Su papel es otro: funcionar como plataforma de observación discreta para detectar conductas que muchas veces el conductor solo corrige cuando identifica claramente un coche policial o una cabina de radar.

Por eso son tan útiles para Tráfico. Porque atacan justo ese comportamiento tan humano de “me porto bien solo cuando sé que me están mirando”. Si el vehículo pasa desapercibido, la infracción aflora con más facilidad.

Las multas que pueden imponerte

Aquí es donde la historia deja de ser curiosa y se vuelve cara. La DGT recuerda que no usar el cinturón es una infracción grave sancionada con 200 euros y la pérdida de 4 puntos del permiso de conducir si eres el conductor. Lo ha reiterado tanto en su web como en campañas específicas de vigilancia.

En el caso del móvil, la infracción más típica es conducir sujetándolo con la mano, una conducta que la DGT ha vinculado a la pérdida de 6 puntos y que sigue apareciendo entre las más denunciadas en campañas de distracciones. La sanción económica habitual en este tipo de infracciones es de 200 euros.

A partir de ahí, el marco sancionador general de Tráfico contempla infracciones con importes más altos, y de forma general las multas de circulación pueden moverse entre los 100 y los 600 euros según la gravedad de la conducta. Esa horquilla es la que explica por qué se habla de sanciones “de hasta 600 euros”, aunque las infracciones estrella de estas furgonetas suelen estar asociadas sobre todo a móvil y cinturón.

Por qué la DGT insiste tanto con el móvil y el cinturón

Porque siguen siendo dos de los grandes agujeros de la seguridad vial. La propia DGT recordó en 2026 que el incumplimiento del cinturón sigue siendo una infracción muy presente y que no usarlo correctamente se sanciona con 200 euros y 4 puntos. También ha insistido en que el uso del móvil continúa siendo una de las distracciones sancionables más frecuentes en sus campañas.

Y aquí hay un elemento importante: estas furgonetas no están diseñadas para pillar una infracción rara o excepcional. Están diseñadas para detectar justo esas conductas cotidianas que muchos conductores siguen cometiendo casi sin pensarlo: contestar un mensaje en un atasco, mirar una notificación, sujetar el móvil unos segundos o circular con el cinturón por debajo del brazo.

Qué ha confirmado ya la DGT sobre su uso

La DGT no solo reconoce su existencia, sino que las incluye activamente dentro de sus campañas y operativos especiales. En Navidad, en el puente del 1 de mayo, en verano o en grandes desplazamientos, Tráfico ha señalado que dispone de furgonetas camufladas para controlar el uso de móvil y del cinturón de seguridad. Es decir, no hablamos de una prueba aislada ni de un recurso experimental: forman parte estable del despliegue de vigilancia.

Eso también explica por qué cada vez se habla más de ellas. No son nuevas del todo, pero sí están mucho más normalizadas dentro del ecosistema de control de la DGT.

La conclusión incómoda para muchos conductores

La idea de que una furgoneta blanca aparentemente normal pueda llevar dentro a agentes vigilando el interior de los coches incomoda bastante, pero encaja perfectamente con la estrategia de la DGT: controlar las infracciones que el radar no ve y que, aun así, siguen costando vidas o agravando accidentes.

En otras palabras: , estas furgonetas pueden sancionar. No, no están pensadas para la velocidad. Y , te pueden costar dinero y puntos si te pillan con el móvil en la mano o sin cinturón. Al final, el mejor truco para no temerlas no es aprender a reconocerlas. Es no darles nada que denunciar.