Filippo Rivanera es el nuevo "jefazo" del Grupo Piaggio... y tiene mucho trabajo para vender más en España
El Grupo Piaggio ha anunciado el nombramiento de Filippo Rivanera como nuevo Director General y Country Manager para España, un movimiento que llega en un momento especialmente relevante para el sector de las dos ruedas. La compañía italiana, propietaria de marcas con un enorme peso histórico como Vespa, Aprilia, Moto Guzzi y Piaggio, refuerza así la dirección de su filial española con un perfil muy vinculado a la automoción, la gestión comercial y las nuevas soluciones de movilidad.
Rivanera asumirá la responsabilidad de coordinar las estrategias de desarrollo de negocio en España, optimizar la red comercial y liderar la evolución operativa de la filial. El objetivo declarado es acompañar la transformación de la cartera de marcas del grupo en un mercado donde la movilidad urbana, los scooters, las motos de ocio y las soluciones más eficientes están ganando cada vez más protagonismo.
Un nombramiento con lectura estratégica
El movimiento no se entiende solo como un cambio de nombres en la dirección. Piaggio se encuentra en una fase en la que debe defender su posición histórica en el scooter, fortalecer el atractivo de Vespa, aprovechar el tirón emocional y técnico de Moto Guzzi y consolidar la parte más deportiva de Aprilia.
El grupo tiene una cartera muy amplia, que va desde los scooters urbanos de Piaggio y Vespa hasta las motocicletas de Aprilia y Moto Guzzi, además de vehículos comerciales ligeros y marcas históricas dentro de su ecosistema corporativo.
En España, esa diversidad puede ser una ventaja, pero también exige una estrategia muy clara. No es lo mismo vender un scooter urbano para desplazamientos diarios que una Moto Guzzi de carácter viajero o una Aprilia de altas prestaciones. Rivanera tendrá que ordenar ese posicionamiento en un mercado cada vez más competitivo.
España, un mercado que vuelve a mirar a la moto
El nombramiento llega además con el sector español en fase de crecimiento. Según ANESDOR, las matriculaciones de motos y vehículos ligeros crecieron un 23,4% en abril de 2026, hasta alcanzar 26.150 unidades, mientras que el primer trimestre cerró con un avance del 26,6% y 63.537 unidades matriculadas.
Ese contexto es importante. La moto está ganando espacio como solución de movilidad por varias razones: tráfico urbano, restricciones de acceso, búsqueda de eficiencia, menor coste de uso y una nueva relación con los desplazamientos diarios. Para un grupo como Piaggio, con una identidad tan ligada al scooter y a la ciudad, España puede ser un terreno especialmente interesante.
Pero también es un mercado más exigente. Las marcas chinas están creciendo, los fabricantes japoneses mantienen mucho peso, los eléctricos avanzan de forma irregular y el cliente compara cada vez más precio, equipamiento, financiación y servicio posventa.
Un directivo con recorrido internacional
Filippo Rivanera llega a Piaggio con una trayectoria larga en el sector. Nacido en Génova y formado en Ingeniería Electrónica por la Universidad de Génova, inició su carrera en el mundo del automóvil en 1995 dentro del Grupo Fiat, donde desarrolló parte de su experiencia en áreas comerciales y de gestión. Stellantis ya recogía en 2017 su incorporación a Opel España como director de Ventas, destacando además su perfil internacional y su dominio de varios idiomas.
En los últimos años, su carrera ha estado vinculada a proyectos de transformación comercial y nuevas formas de movilidad. AutoRevista recogía en 2023 su nombramiento como COO de Mobilize Beyond Automotive Iberia, tras haber pasado por la dirección de ventas de Opel España y la dirección general del Grupo Invicta.
Esa mezcla de experiencia en fabricantes tradicionales, marcas emergentes y servicios de movilidad encaja con el momento que vive Piaggio: una compañía con una herencia enorme, pero obligada a competir en un mercado que ya no se mueve solo por producto, sino también por servicios, financiación, conectividad, experiencia de cliente y red.
El reto: vender historia sin quedarse en la nostalgia
Piaggio tiene algo que muchas marcas nuevas no pueden comprar: historia. Vespa es uno de los iconos más reconocibles del diseño italiano. Moto Guzzi tiene una identidad mecánica y emocional muy fuerte. Aprilia sigue siendo una marca asociada a competición y deportividad. Y Piaggio conserva una posición natural en movilidad urbana.
Pero esa herencia no basta por sí sola. El reto para Rivanera será convertir ese capital emocional en ventas, fidelidad y presencia real en la calle. En un mercado donde muchos clientes compran por precio y equipamiento, el valor de marca debe ir acompañado de una red sólida, producto competitivo y servicio cercano.
El propio Rivanera lo expresa en términos de compromiso personal: “Asumir la dirección del Grupo Piaggio en España no es solo una responsabilidad profesional, es un reto estimulante que toca directamente mi honor personal”, ha afirmado. También ha destacado su orgullo por incorporarse a una compañía que representa el Made in Italy en todo el mundo y su intención de trabajar “en plena sinergia con el equipo local y con la red de concesionarios”.
Una compañía global bajo presión competitiva
El Grupo Piaggio cerró 2025 con 445.200 vehículos vendidos en todo el mundo, de los cuales 329.000 correspondieron al negocio de dos ruedas. Sus ventas consolidadas alcanzaron 1.501,9 millones de euros, aunque el ejercicio estuvo marcado por una caída del mercado europeo y estadounidense y por la contracción del segmento premium en Asia-Pacífico.
En Europa, Piaggio obtuvo en 2025 una cuota global del 10,2% y se situó como uno de los actores relevantes del scooter, con una cuota del 17,5% en ese segmento. Ese dato explica por qué España importa tanto dentro del mapa del grupo: el scooter urbano sigue siendo una de las grandes fortalezas históricas de Piaggio.
Red comercial, cliente y movilidad eficiente
Uno de los puntos clave del mandato de Rivanera será la red de concesionarios. En moto, la cercanía del punto de venta y del taller sigue siendo decisiva. El cliente no solo compra una marca; compra confianza, mantenimiento, recambios, garantía y asesoramiento.
Ahí Piaggio tiene margen para reforzar su presencia. Una red bien trabajada puede marcar diferencias frente a competidores que llegan con precios agresivos, pero todavía deben demostrar fortaleza en posventa y capilaridad comercial.
El nuevo director general también tendrá que gestionar la convivencia entre modelos de combustión, soluciones urbanas eficientes y la progresiva electrificación. El mercado quiere sostenibilidad, pero también precio razonable, autonomía, facilidad de carga y fiabilidad. Esa es la ecuación complicada.
Una nueva etapa para Piaggio España
La llegada de Filippo Rivanera abre una etapa en la que Piaggio buscará reforzar su papel en España sin perder su identidad italiana. La compañía tiene marcas con personalidad, producto reconocible y una historia difícil de igualar. Pero el mercado actual exige más que tradición: exige velocidad comercial, adaptación, red, servicios y una lectura muy fina de lo que pide el usuario urbano.
Rivanera aterriza con experiencia suficiente para entender ese cambio. Ahora tendrá que convertirla en resultados para una filial que juega en varios frentes a la vez: el scooter ciudadano, la moto emocional, la movilidad eficiente y una red comercial que será clave para que Vespa, Piaggio, Aprilia y Moto Guzzi sigan teniendo peso en una España donde la moto vuelve a ganar terreno.