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La DGT reconoce oficialmente que Pere Navarro tiene chófer y que "pasa" de conducir por Madrid

Pere Navarro, director de la DGT

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha confirmado oficialmente que su máximo responsable se desplaza de manera habitual en coche oficial para sus trayectos por la capital. Así consta en una resolución firmada el 6 de febrero de 2026 por la secretaria general del organismo, María Lidón Lozano Pérez, en respuesta a una solicitud de información amparada en la Ley 19/2013 de Transparencia.

El documento responde a una petición sobre el uso del vehículo oficial por parte del director general durante los años 2024 y 2025, así como sobre el medio de transporte empleado el 14 de enero de 2026 para acudir a un acto público celebrado en el Hotel Eurostars Madrid Tower.


Sin registro detallado de desplazamientos

La solicitud planteaba conocer cuántas veces el titular de la DGT utilizó el coche oficial para desplazamientos dentro de Madrid, detallando fechas, origen y destino —excluyendo trayectos hacia o desde su domicilio por motivos de seguridad—.

La respuesta oficial es clara:

“El Director General de Tráfico utiliza, de manera habitual, para los desplazamientos por motivo de su cargo, vehículo oficial, no existiendo un registro de desplazamientos en vehículo oficial”.

Es decir, la DGT admite el uso frecuente del coche oficial, pero reconoce que no existe un registro detallado de esos trayectos.

Respecto al acto del 14 de enero de 2026, el organismo especifica que el desplazamiento se realizó en coche oficial desde la sede central de la DGT, situada en la calle Josefa Valcárcel, 44, hasta el Hotel Eurostars Madrid Tower, en el Paseo de la Castellana.


El contexto: debate sobre el coche privado en las ciudades

La confirmación ha generado polémica por producirse en un momento en el que el director general, Pere Navarro, ha defendido públicamente la necesidad de reducir la presencia del coche privado en los centros urbanos.

Durante la jornada “Innovación Urbana. Movilidad Sostenible y Smart Cities”, celebrada el 14 de enero de 2026, Navarro abogó por limitar progresivamente el acceso de vehículos particulares al centro de las ciudades y apostar por el transporte público y alternativas como taxi o plataformas VTC.

Entre sus declaraciones destacó:

“Al centro de la ciudad vas a ir con transporte público y, si tienes prisa, en taxi, Uber o Cabify”.

También defendió que el futuro de la movilidad urbana debe ser compartido, argumentando que no es sostenible mover vehículos de gran peso para transportar a una sola persona.


Incoherencia percibida y debate público

La admisión oficial de que el traslado a ese mismo acto se realizó en coche oficial ha alimentado críticas sobre una posible disonancia entre el discurso público y la práctica institucional.

Mientras la DGT impulsa campañas orientadas a modificar los hábitos de movilidad y a priorizar soluciones colectivas frente al uso del automóvil privado, el hecho de que su máximo responsable recurra habitualmente al coche oficial en sus desplazamientos por Madrid ha sido interpretado por algunos sectores como una contradicción.

Desde el punto de vista normativo, el uso de coche oficial por parte de altos cargos no es irregular y forma parte de los medios asignados para el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, el debate no gira en torno a la legalidad, sino a la coherencia política y simbólica.


Trayectoria y relación personal con la conducción

Pere Navarro ocupa el cargo desde el 29 de junio de 2018, tras haber dirigido ya la DGT entre 2004 y 2012. Ingeniero industrial de formación, es conocido por haber impulsado medidas como el permiso por puntos, que contribuyó a reducir la siniestralidad en su primer mandato.

En una entrevista en septiembre de 2025 en Radio Nacional de España, explicó que posee permiso de conducir desde joven y que es aficionado a las motocicletas. También relató que sufrió un accidente en moto en 2009 por una placa de hielo.

Navarro ha reconocido que evita conducir habitualmente por varias razones: experiencias pasadas, el impacto profesional de haber visto numerosos siniestros y el temor a que cualquier infracción captada pueda generar polémica pública.


Transparencia y credibilidad

La resolución oficial pone sobre la mesa dos cuestiones relevantes:

  1. La confirmación del uso habitual del coche oficial.

  2. La inexistencia de un registro detallado de desplazamientos en ese vehículo.

En un contexto de creciente exigencia social sobre la transparencia y la coherencia de los responsables públicos, la revelación añade presión sobre la gestión comunicativa del organismo.

Más allá de la legalidad del uso del coche oficial, el debate se centra ahora en la credibilidad del mensaje institucional cuando se promueven restricciones al automóvil privado en entornos urbanos.

El fondo de la cuestión no es si puede utilizarlo, sino si debería hacerlo cuando defiende un modelo de movilidad distinto para el conjunto de los ciudadanos.