DGT

La DGT quiere obligar a los moteros a gastar más en equipamiento (y si no, multa)

Casco BMW

Las cifras no dejan margen para la interpretación: la siniestralidad en motocicleta sigue siendo uno de los grandes problemas pendientes en la seguridad vial en España. En 2024, un total de 441 motoristas fallecieron en carretera, lo que supone un aumento del 25% en el número de víctimas mortales. Un dato que ha encendido todas las alarmas en la Dirección General de Tráfico (DGT).

Ante este escenario, Tráfico ha decidido moverse. Y lo ha hecho apoyándose en estudios técnicos elaborados por Sigma Dos, INSIA y Applus IDIADA. El objetivo es claro: reducir una mortalidad que, lejos de estabilizarse, sigue creciendo.

Más protección obligatoria: el gran cambio que viene

Uno de los puntos clave de las nuevas medidas es el endurecimiento del equipamiento obligatorio para los motoristas. La DGT plantea introducir cambios que pueden transformar la forma de circular en moto en España.

Entre las propuestas más relevantes destacan:

  • Uso obligatorio de guantes homologados
  • Obligación de llevar calzado cerrado
  • Uso de chaleco reflectante para motoristas profesionales

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No se trata de una medida estética ni burocrática. Según los estudios en los que se basa Tráfico, un equipamiento adecuado puede reducir hasta un 45% la probabilidad de sufrir lesiones graves en caso de accidente. Es decir, hablamos de una diferencia real entre salir ileso o sufrir consecuencias severas.

El mensaje es directo: la protección pasará de ser una recomendación a convertirse en una exigencia.

El gran problema: formación insuficiente

Pero el equipamiento no es el único frente. Hay otro dato que preocupa especialmente a la DGT: solo el 22% de los motoristas ha realizado cursos adicionales de conducción.

Esta cifra revela una carencia estructural. Muchos conductores acceden a motos de alta potencia sin haber desarrollado habilidades avanzadas de control, frenada o anticipación.

Por eso, otra de las líneas de actuación pasa por reformar el acceso al permiso A. La idea es introducir:

  • Más formación práctica real
  • Mayor exigencia técnica
  • Contenidos sobre sistemas de seguridad avanzados (ARAS)

El objetivo no es dificultar el acceso, sino mejorar la preparación real del motorista en situaciones críticas.

Jóvenes y motos: el grupo más vulnerable

Los estudios también apuntan a un perfil especialmente expuesto: los conductores menores de 24 años.

Este grupo combina varios factores de riesgo:

  • Menor experiencia
  • Mayor exposición a motos deportivas o de alta potencia
  • Menor percepción del peligro

Por ello, los expertos recomiendan revisar el tipo de motocicleta al que pueden acceder en sus primeros años, una medida que podría traducirse en limitaciones más estrictas o progresivas.

No es solo velocidad: es cómo se conduce

Uno de los errores habituales al analizar la siniestralidad en moto es centrarse únicamente en la velocidad. Sin embargo, los informes técnicos señalan otros factores igual o más determinantes:

  • Mala gestión del neumático y frenada
  • Falta de anticipación
  • Uso incorrecto de la trazada
  • Escasa formación en situaciones de emergencia

En este contexto, la moto no es el problema. El problema es el uso que se hace de ella sin la preparación adecuada.

Un cambio de modelo: de libertad a responsabilidad

Las nuevas medidas de la DGT apuntan hacia un cambio profundo en la cultura motociclista. Durante años, la moto se ha asociado a libertad y agilidad. Ahora, el foco se desplaza hacia la responsabilidad y la supervivencia.

El planteamiento es incómodo, pero necesario:
no basta con saber conducir una moto; hay que saber gestionar el riesgo constantemente.

Qué puede pasar ahora

Las medidas aún están en fase de tramitación, pero el camino parece claro. Si se aprueban, el motorista español se enfrentará a un escenario más exigente:

  • Más protección obligatoria
  • Mayor formación
  • Posibles restricciones para perfiles de riesgo

El fondo del asunto es evidente: 441 fallecidos no son una estadística asumible. Y si la tendencia continúa, la presión regulatoria irá a más.

La cuestión ya no es si habrá cambios, sino hasta qué punto cambiará la forma de ir en moto en España.