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La DGT monta otro "negociazo" con la matrícula de los patinetes eléctricos por esto

El precio

La implantación del nuevo registro obligatorio para patinetes eléctricos ya está generando polémica incluso antes de su funcionamiento pleno. La medida, impulsada por la Dirección General de Tráfico (DGT) para mejorar el control sobre los vehículos de movilidad personal (VMP), se ha encontrado con dos problemas que están encendiendo el debate entre los usuarios: el mal funcionamiento del sistema de alta y el coste de la nueva matrícula obligatoria.

Si todo hubiera seguido el calendario previsto, el registro debería haber entrado en funcionamiento el pasado 2 de enero de 2026. El objetivo es que todos los propietarios de patinetes registren su vehículo y dispongan de una identificación similar a la de coches y motocicletas, lo que permitiría controlar infracciones, mejorar la seguridad y facilitar la gestión de accidentes.

Además del registro, la normativa obliga a contar con un seguro obligatorio, algo que ya es exigible. En caso de circular sin seguro, las sanciones pueden oscilar entre 200 y 1.000 euros, además de la posible inmovilización del patinete. La medida busca que los usuarios respondan económicamente en caso de daños a terceros o accidentes.

Sin embargo, el estreno del sistema está lejos de ser fluido. Numerosos propietarios denuncian que la web de la DGT permite pagar la tasa de registro, fijada en 8,67 euros, pero no completar el proceso. El principal fallo se produce en el momento de subir la fotografía del vehículo, lo que deja a los usuarios atrapados tras haber realizado el pago. En redes sociales incluso circulan recomendaciones para subir imágenes con menor peso para intentar completar el trámite.

El segundo foco de polémica está en el precio de la propia matrícula del patinete. Algunos centros de fabricación están cobrando alrededor de 12 euros, una cifra que ha sorprendido a los usuarios porque supera el precio de una matrícula de coche, que ronda los 7,50 euros. Muchos consideran que resulta incoherente que una placa más pequeña, sencilla y con menos material tenga un coste superior.

El diseño de esta matrícula ha sido definido por la DGT, aunque el precio final depende de los fabricantes y distribuidores. Aun así, en redes sociales muchos usuarios cuestionan por qué se permite que el coste sea más alto que el de un coche, lo que ha abierto un debate sobre la regulación indirecta de estos productos.

La situación llega en un momento clave para la movilidad urbana. Los patinetes eléctricos han pasado en pocos años de ser un fenómeno emergente a convertirse en un elemento habitual en las ciudades. Con ese crecimiento, también han aumentado los accidentes, los conflictos con peatones y la necesidad de establecer normas claras.

La obligatoriedad del seguro y del registro busca precisamente ordenar el uso de estos vehículos y equipararlos, en cierto modo, al resto del tráfico rodado. Sin embargo, los problemas técnicos del sistema y el coste de algunos elementos asociados están generando rechazo entre los usuarios, que consideran que la transición se está haciendo con demasiadas fricciones.

Mientras la administración intenta avanzar en la regulación de los vehículos de movilidad personal, el debate sigue abierto entre quienes ven necesario un mayor control y quienes creen que la normativa está añadiendo costes y trámites a un medio de transporte que nació precisamente como alternativa sencilla y económica para la movilidad urbana.