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A la DGT no le gusta que te comas una magdalena mientras conduces: 80 euros de multa

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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha vuelto a recordar que cualquier distracción al volante puede tener consecuencias, incluso cuando se trata de gestos cotidianos que parecen completamente inofensivos. Un conductor ha sido multado con 80 euros por comer una magdalena mientras circulaba, una sanción que ha generado sorpresa pero que tiene una base clara en la normativa de tráfico española.

El incidente se produjo en Baleares, concretamente en la carretera MA-15, donde los agentes observaron que el conductor estaba comiendo mientras conducía. Aunque el gesto pueda parecer trivial, los agentes consideraron que la acción implicaba una pérdida de control parcial del vehículo, suficiente para justificar una sanción administrativa.

Comer al volante puede acabar en multa

El Reglamento General de Circulación no prohíbe de forma explícita comer mientras se conduce. Sin embargo, sí establece que el conductor debe mantener en todo momento la libertad de movimientos necesaria y la atención permanente para controlar el vehículo con seguridad.

En la práctica, esto significa que cualquier acción que suponga retirar una mano del volante, manipular objetos o desviar la atención puede ser interpretada como una conducta negligente. Por ese motivo, gestos habituales como comer, beber, maquillarse o buscar algo dentro del coche pueden terminar en sanción si los agentes consideran que afectan a la conducción.

En el caso ocurrido en Baleares, los agentes entendieron que el conductor no estaba manteniendo el control completo del vehículo mientras se comía la magdalena. Esa valoración fue suficiente para aplicar una multa de 80 euros, al considerar que la conducta encajaba dentro de lo que se conoce como conducción negligente.

La interpretación depende de cada situación

Este tipo de sanciones suelen estar relacionadas con los artículos de la normativa que obligan al conductor a mantener la atención constante en la carretera. Aunque no exista una prohibición concreta sobre comer mientras se conduce, los agentes pueden sancionar si entienden que la acción reduce la capacidad de reacción o el control del vehículo.

Por eso, cada caso se analiza de forma individual. No todas las situaciones terminan en multa, pero cuando la conducta supone una distracción evidente o compromete la seguridad, los agentes tienen margen para actuar.

Las distracciones, uno de los mayores riesgos al volante

Las autoridades llevan años alertando de que las distracciones al volante siguen siendo una de las principales causas de accidentes de tráfico. Acciones que duran apenas unos segundos pueden tener consecuencias graves cuando el vehículo está en movimiento.

Apartar la vista de la carretera, manipular objetos o realizar cualquier actividad que reduzca la atención puede hacer que el conductor recorra decenas de metros sin control real del entorno. En carreteras con tráfico o a velocidades elevadas, ese breve intervalo puede ser suficiente para provocar un accidente.

Por eso, la DGT insiste en que la conducción exige atención total y constante. Mantener ambas manos en el volante y evitar distracciones es la forma más eficaz de reducir riesgos. El caso del conductor sancionado por comerse una magdalena mientras circulaba demuestra hasta qué punto las autoridades consideran prioritario evitar cualquier comportamiento que pueda comprometer la seguridad en la carretera.