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La DGT se deja 45.000 euros en sombrillas para sus examinadores... ¿y las carreteras 'pa cuando'?

La DGT

La DGT ha decidido reforzar la protección de sus examinadores frente al calor con una medida tan sencilla como reveladora: la compra de 300 sombrillas para sus centros de examen. El contrato, ya licitado, contempla la adquisición de 140 unidades en 2026, 10 en 2027 y 150 en 2028, con un presupuesto total de 44.997 euros IVA incluido, lo que deja un coste medio cercano a 150 euros por sombrilla. La red de Tráfico cuenta con 119 puntos de examen en España, y la plantilla de examinadores ronda actualmente los 950 efectivos.

Detrás de esta compra no hay una ocurrencia estética ni un gasto accesorio. La propia memoria de la licitación vincula la medida al Real Decreto-ley 4/2023, de 11 de mayo, que reforzó la obligación de proteger a los trabajadores expuestos al aire libre frente a fenómenos meteorológicos adversos, incluidas las temperaturas extremas. Esa norma obliga a adaptar las condiciones de trabajo cuando la actividad se desarrolla en exteriores o en lugares que no pueden cerrarse, como ocurre en muchas pistas de examen.

Un problema real en las pistas de examen

La explicación práctica es bastante directa. Los examinadores pasan durante horas en pistas de maniobras y zonas abiertas supervisando pruebas de moto, circulación y destreza, muchas veces sin apenas sombra y en jornadas especialmente duras durante los meses de verano. Un portavoz de la DGT explicó a Infobae que esta compra responde a una evaluación de prevención de riesgos laborales, que ha identificado estos puestos como especialmente expuestos al sol y al calor.

En junio de 2023, la propia DGT aprobó además una instrucción interna sobre los trabajos con riesgo de exposición a temperaturas elevadas. Entre las medidas previstas figuraban precisamente la habilitación de zonas de descanso cubiertas o en sombra, el uso de sombrillas y la posibilidad de que estos trabajadores realicen sus pausas en dependencias interiores. Es decir, la compra actual no surge de la nada, sino que encaja en una línea de actuación que Tráfico ya había abierto tras el endurecimiento de la normativa sobre calor extremo.

No es la primera vez que la DGT recurre a esta solución

De hecho, la DGT ya tramitó en 2024 un contrato menor para adquirir algunas sombrillas con el objetivo de reducir la exposición directa y prolongada al sol en determinados centros de trabajo. Lo que argumenta ahora el organismo es que parte de ese material ya se ha deteriorado y que hace falta un nuevo contrato que permita tanto sustituir unidades como reforzar la cobertura en los centros donde la exposición sigue siendo especialmente dura.

Ese detalle ayuda a entender que no estamos ante una medida coyuntural, sino ante una necesidad que se ha vuelto estructural. El calor en las pistas no es un episodio aislado, sino una realidad recurrente en un contexto donde las altas temperaturas y las olas de calor son cada vez más frecuentes. La normativa laboral aprobada en 2023 precisamente se diseñó para obligar a las empresas y administraciones a tomarse en serio esa exposición.

Cómo serán las sombrillas que quiere comprar Tráfico

La licitación no habla de cualquier parasol. La DGT pide sombrillas con un diámetro mínimo de 175 centímetros y máximo de 200, con apertura automática, varillas de fibra de vidrio, mástil de aluminio y tejido de acrílico u olefina. Además, deberán ser de color azul y contar con una base de cemento o resina con un peso situado entre 16 y 24 kilos. Es decir, busca elementos pensados para aguantar uso intensivo, viento y jornadas prolongadas de exposición en exteriores.

Una medida sencilla que refleja un cambio de fondo

La compra puede parecer modesta si se la compara con otras partidas públicas, pero en realidad retrata bastante bien un cambio de fondo: el calor extremo ya no se trata como una incomodidad estacional, sino como un riesgo laboral que obliga a tomar medidas concretas. La legislación surgida del RDL 4/2023 insiste en que, cuando se trabaja al aire libre, deben adoptarse medidas adecuadas de protección frente a cualquier riesgo relacionado con el clima, incluidas las temperaturas extremas.

Y ahí es donde la sombrilla, por simple que parezca, deja de ser un elemento casi doméstico para convertirse en una herramienta de prevención. No resuelve por sí sola el problema del calor, pero sí forma parte de un mínimo de protección exigible cuando hay trabajadores que pasan hasta seis horas expuestos al sol en pistas de examen.

La reclamación venía de lejos

Desde CCOO, según recogía Infobae, se admitía incluso que la solución pueda parecer “un poco cutre”, pero se defendía como una reclamación lógica de los compañeros que trabajan en pista, especialmente en los exámenes de moto, donde las temperaturas en determinados meses pueden ser muy altas. Esa frase resume bien el tono de toda esta historia: no se trata de una gran revolución tecnológica, sino de una respuesta práctica a una necesidad muy básica.

Al final, la noticia de estas 300 sombrillas no habla solo de mobiliario. Habla de cómo la DGT y la administración empiezan a asumir que el calor en exteriores no es un detalle menor, sino un problema real que afecta a la salud laboral de quienes pasan media jornada bajo el sol examinando a futuros conductores. Y eso, aunque llegue en forma de sombrilla azul, ya dice bastante del clima al que se enfrentan cada verano.