Los coches eléctricos más o menos se venden en España, pero las motos eléctricas son otra historia
El mercado de las motos eléctricas atraviesa un momento complicado en España. Tras un inicio de año con cifras discretas y una recuperación todavía tímida en febrero, las empresas del sector consideran que es necesario un nuevo impulso institucional similar al que ofreció el plan Plan MOVES III.
Los fabricantes y distribuidores creen que un sistema de incentivos claro y estable podría ser clave para reactivar la demanda en un segmento que, pese a su potencial, todavía no despega al ritmo esperado.
Un inicio de año por debajo de las previsiones
Los primeros meses de 2026 han dejado un panorama desigual. Según los datos del sector, las motocicletas eléctricas han mostrado un comportamiento relativamente positivo en enero, con 92 unidades matriculadas, lo que supone un incremento del 22,5% respecto al mismo mes de 2025.
Sin embargo, el resto del mercado eléctrico de dos ruedas no ha tenido la misma suerte.
Las matriculaciones de scooters eléctricos han sufrido una caída notable, con 137 unidades vendidas, lo que representa un descenso del 58,1% respecto al año anterior. Por su parte, los ciclomotores eléctricos han registrado 121 matriculaciones, un 55,4% menos que en enero de 2025.
Este comportamiento evidencia la dificultad que está teniendo el vehículo eléctrico ligero para consolidarse en el mercado.
Febrero deja señales moderadamente positivas
Durante el mes de febrero, los datos disponibles son todavía parciales, ya que ANESDOR ha publicado únicamente las cifras globales de vehículos eléctricos, donde se incluyen motos y otros vehículos ligeros.
En conjunto, las matriculaciones de este tipo de vehículos crecieron un 7,1% respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque la cifra es positiva, queda muy lejos del crecimiento general del mercado de las dos ruedas, que ha experimentado un aumento del 22,1%.
Las motos de combustión siguen dominando
Mientras el segmento eléctrico intenta despegar, las motos de combustión continúan mostrando una demanda muy sólida. En lo que va de año, las matriculaciones de motos tradicionales han registrado cifras destacadas.
En algunos segmentos, como el de las motos de campo, el crecimiento está siendo especialmente fuerte, algo que sorprende si se tiene en cuenta el aumento de restricciones para circular fuera del asfalto en muchos territorios.
Este contraste refleja una realidad que muchos fabricantes reconocen: la moto sigue siendo para muchos usuarios un vehículo emocional, donde el sonido del motor, la autonomía y las sensaciones de conducción siguen teniendo un peso importante.
La ausencia de ayudas frena el crecimiento
Desde el sector consideran que el principal obstáculo para el crecimiento de las motos eléctricas es la falta de incentivos tras la finalización del MOVES III.
Según explica José María Riaño, secretario general de ANESDOR, la incertidumbre sobre futuros programas de apoyo está frenando las ventas.
El directivo asegura que el mercado podría crecer mucho más si existiera un marco estable de ayudas públicas y políticas claras de impulso a la movilidad ligera eléctrica.
En su opinión, con incentivos bien diseñados y una mayor implicación de las administraciones, el potencial de este tipo de vehículos sería muy superior al que actualmente reflejan las cifras de matriculaciones.
Un sector con potencial pero pendiente de apoyo
Las motos eléctricas presentan ventajas evidentes en movilidad urbana: emisiones cero, bajo nivel de ruido y menores costes de mantenimiento. Sin embargo, factores como el precio de compra, la autonomía o la falta de infraestructuras de recarga siguen condicionando su expansión.
Para muchos fabricantes, el futuro del sector dependerá en gran medida de las políticas públicas que se adopten en los próximos años. Un nuevo programa de incentivos podría ser la pieza clave para que el mercado de las motos eléctricas logre finalmente despegar con fuerza en España.