MAPFRE

Un coche le embiste mientras iba en su moto y Mapfre le sube el seguro de 670 euros a 980

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Todo comenzó con un accidente de tráfico y un conductor que, según relata el afectado, decidió abandonar el lugar sin asumir ninguna responsabilidad.

El motorista asegura que salió detrás del vehículo hasta que un coche patrulla consiguió detenerlo. Pensó entonces que la parte más complicada del problema estaba resuelta: el otro automóvil había sido identificado, existían fotografías y la policía conocía lo ocurrido.

Sin embargo, meses después, el resultado que aparece reflejado en su seguro es completamente distinto al que esperaba.

El cliente denuncia que MAPFRE lo ha considerado responsable del siniestro, que no habría defendido adecuadamente su versión y que ahora pretende elevar el precio anual de su póliza desde los 670 euros que pagó el año anterior hasta 980 euros.

Son 310 euros más, un incremento cercano al 46 %.

A ello se suma otro elemento que ha aumentado todavía más su enfado: la compañía habría contabilizado una asistencia con grúa con un coste interno de 473 euros, a pesar de que el asegurado entendía que disponía de varios servicios gratuitos incluidos en la póliza.

El relato corresponde únicamente a la versión del cliente. Sin conocer el expediente, las grabaciones, la póliza y la respuesta oficial de MAPFRE no puede afirmarse que la aseguradora haya incumplido el contrato. Pero el caso refleja una de las situaciones que más frustración genera entre los conductores: sufrir un accidente, creer que no se tiene la culpa y descubrir después que la compañía lo ha clasificado de otra manera.

El problema de no disponer de un atestado

El motorista explica que el agente que intervino le indicó que era suficiente con tomar fotografías y presentar la denuncia ante la aseguradora.

Por ese motivo, aparentemente no se elaboró un atestado completo del accidente.

Ese detalle puede ser decisivo.

Cuando no existe un parte amistoso firmado por ambos conductores ni un atestado policial que reconstruya los hechos, la determinación de la responsabilidad se vuelve mucho más complicada. La propia MAPFRE explica que, en estos casos, las compañías deben basarse en las pruebas recopiladas y en el informe que realicen sobre el siniestro.

Las fotografías pueden acreditar daños, posiciones o matrículas, pero no siempre permiten demostrar por sí solas cómo se produjo la colisión.

También pueden resultar relevantes los testigos, las cámaras cercanas, la grabación de un vehículo, los daños compatibles entre ambos automóviles, la denuncia presentada y cualquier documento policial relacionado con la identificación del conductor que presuntamente huyó.

Que el otro vehículo abandonara inicialmente el lugar tampoco determina automáticamente quién causó el accidente. La fuga y la responsabilidad por la colisión son cuestiones diferentes, aunque ese comportamiento pueda tener importantes consecuencias y afectar a la credibilidad de la versión ofrecida.

Ser considerado culpable por el seguro no es una condena

Cuando una aseguradora registra un accidente como responsable, no está dictando una sentencia penal.

Está aplicando una valoración interna para gestionar indemnizaciones, convenios entre compañías y posibles reclamaciones.

El afectado puede no estar de acuerdo y solicitar que se revise el expediente.

En este caso, debería pedir por escrito a MAPFRE que explique:

  • Por qué ha sido considerado responsable.
  • Qué pruebas se valoraron.
  • Si se reclamó a la compañía contraria.
  • Qué respuesta ofreció la otra aseguradora.
  • Si se tuvo en cuenta la intervención policial.
  • Qué cobertura de defensa jurídica tenía contratada.

MAPFRE anuncia que sus seguros de coche y moto pueden incluir la dirección jurídica para reclamar daños, aunque la cobertura concreta depende de las condiciones particulares de cada póliza.

Por eso, antes de aceptar la clasificación del accidente, el cliente debería revisar si su contrato incluía reclamación de daños y exigir una explicación detallada sobre las actuaciones realizadas.

La grúa que aparece valorada en 473 euros

El segundo conflicto está relacionado con la asistencia en carretera.

El asegurado afirma que la compañía le ha indicado que el uso de una grúa tuvo un coste de 473 euros. Él sostiene que disponía de cinco servicios gratuitos al año y que aquella era solamente la segunda asistencia solicitada.

Aquí hay que distinguir entre el importe que el proveedor factura a la aseguradora y el dinero que se cobra directamente al cliente.

Que la asistencia aparezca valorada en 473 euros no significa necesariamente que MAPFRE esté reclamando ese importe al asegurado. Puede tratarse del coste interno utilizado para calcular la siniestralidad de la póliza.

Además, la información pública actual de MAPFRE señala que, con carácter general, no existe un límite anual de grúas, aunque reconoce que puede haber excepciones según el producto contratado y el tipo de incidencia.

En sus seguros básicos de moto, la compañía anuncia actualmente grúa desde el kilómetro cero y sin límite anual, pero una póliza antigua o una modalidad concreta puede contener condiciones distintas.

Por tanto, la respuesta definitiva está en las condiciones particulares firmadas por este cliente.

De 670 a 980 euros después del accidente

El motorista interpreta la subida como una penalización por un siniestro en el que considera que no tuvo responsabilidad.

Las aseguradoras pueden revisar el precio de una renovación teniendo en cuenta diferentes factores de riesgo y el historial de siniestros. Sin embargo, las modificaciones del contrato deben comunicarse respetando los plazos establecidos legalmente.

La Ley de Contrato de Seguro establece que el tomador puede oponerse a la renovación mediante una comunicación escrita realizada con al menos un mes de antelación al vencimiento. La aseguradora, por su parte, debe comunicar cualquier modificación contractual con una antelación mínima de dos meses.

Esto significa que el cliente puede encontrarse obligado a mantener la póliza durante otra anualidad si intentó cancelarla cuando ya había pasado el plazo de un mes.

Pero también debería comprobar cuándo le notificó MAPFRE la subida de 670 a 980 euros.

Si el nuevo precio fue comunicado fuera del plazo correspondiente, podría existir una base para discutir la renovación, dependiendo de cómo estuviera configurada la prima en el contrato.

No basta con devolver el recibo sin más. Circular sin un seguro obligatorio en vigor puede generar consecuencias graves, y un impago mal gestionado no equivale necesariamente a una cancelación correcta.

Cómo reclamar sin quedarse únicamente en las redes sociales

El cliente puede solicitar formalmente una revisión del siniestro y de la renovación.

La reclamación debería incluir el número de póliza, el parte, las fotografías, la denuncia, cualquier referencia policial, las comunicaciones recibidas, el justificante de la grúa y la notificación de la nueva prima.

También convendría solicitar una copia completa del expediente y una respuesta escrita sobre la responsabilidad atribuida.

Si MAPFRE no ofrece una solución satisfactoria, el siguiente paso es acudir a su Servicio de Atención al Cliente.

Después, el asegurado puede dirigirse al Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Este organismo exige acreditar que previamente se presentó la reclamación ante el servicio de atención al cliente o defensor de la entidad.

La reclamación no debería limitarse a afirmar que la situación es una estafa.

Resulta más eficaz formular preguntas concretas: por qué se asignó la culpa, qué gestiones se realizaron contra el contrario, por qué se computó la grúa y cuándo se comunicó la subida de la prima.

Seis años de confianza perdidos en un solo accidente

El afectado asegura que llevaba seis años con MAPFRE y que nunca había sufrido un accidente.

Durante ese tiempo pagó sus recibos y confió en que la compañía respondería cuando llegara el momento.

Ahora considera que ocurrió exactamente lo contrario: el otro conductor habría huido, la policía lo localizó, pero la gestión terminó señalándolo a él como responsable.

Después llegó la subida de 310 euros, el coste atribuido a la grúa y la imposibilidad de cancelar por no haber avisado con un mes de antelación.

MAPFRE todavía podría tener argumentos contractuales que expliquen cada decisión.

Pero una aseguradora no solo vende indemnizaciones, grúas o defensa jurídica. También vende la tranquilidad de que, cuando suceda algo, alguien estudiará el caso y explicará claramente lo ocurrido.

Y esa es precisamente la sensación que este cliente afirma haber perdido.

Porque después de seis años pagando sin dar partes, bastó un único accidente para que dejara de preguntarse cuánto costaba su seguro.

Empezó a preguntarse para qué le había servido.