BALIZA V16

Un cardiólogo avisa: baliza V16 puede afectarte al corazón si tienes este problema

Baliza V-16

El 1 de enero marcó un antes y un después en la seguridad vial española con la entrada en vigor de la obligatoriedad de la baliza V-16, el nuevo dispositivo que sustituye definitivamente a los triángulos de emergencia. Desde ese momento, todos los conductores deben llevar en su vehículo esta pequeña baliza luminosa de color amarillo, dotada de conectividad, luz 360º de alta intensidad y autonomía suficiente para señalizar una avería o accidente sin necesidad de abandonar el coche.

Según la definición oficial de la Dirección General de Tráfico, la baliza V-16 es capaz de emitir luz intermitente o continua durante al menos 30 minutos y cuenta con una pila o batería con una vida útil mínima de 18 meses. Además, incorpora geolocalización, lo que permite avisar automáticamente a Tráfico de la posición exacta del vehículo detenido.

Flexibilidad inicial, pero obligatoriedad clara

Aunque la norma ya está en vigor, desde el Ministerio del Interior se ha pedido flexibilidad durante un “periodo razonable”. Las fuerzas y cuerpos de seguridad no multarán de forma inmediata a quienes todavía no lleven la baliza, siempre que no sufran una incidencia. Sin embargo, si ocurre una avería o accidente y el conductor no dispone de la V-16 para señalizarlo, sí podrá ser sancionado.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido la medida como “imprescindible” para frenar la elevada cifra de atropellos en carretera. En 2025, 103 peatones perdieron la vida, casi el 10% del total de fallecidos en accidentes de tráfico, muchos de ellos mientras intentaban colocar los antiguos triángulos.

La advertencia médica que ha generado debate

A la polémica inicial por el precio, la homologación y la conectividad de las balizas, se ha sumado en los últimos días una advertencia médica que ha provocado un enorme impacto en redes sociales. El cardiólogo José Abellán, conocido como @doctorabellan, ha alertado de que las balizas V-16 pueden interferir con marcapasos y desfibriladores implantables.

Su vídeo acumula cientos de miles de visualizaciones y miles de “me gusta”, y en él aclara que el problema no está en la antena ni en el sistema de geolocalización, sino en el imán potente que muchas balizas incorporan para fijarse al techo del coche.

En España, se estima que más de 300.000 personas viven con marcapasos y alrededor de 60.000 con desfibriladores implantables, dispositivos sensibles a los campos magnéticos. Tal y como explica el especialista, cuando uno de estos implantes detecta un imán potente, entra en lo que se conoce como “modo magnético”, reconfigurándose de forma temporal y volviéndose menos sensible a la actividad eléctrica del corazón.

Riesgo bajo, pero con precauciones claras

El propio Abellán insiste en que el dispositivo no se rompe ni se daña, y que el riesgo es bajo y comparable al de otros aparatos cotidianos con campos magnéticos. No obstante, sí lanza dos recomendaciones muy concretas para minimizar cualquier posible problema:

  • Mantener la baliza siempre a más de 20–30 centímetros del pecho.

  • Manipularla, si es posible, con el brazo contrario al lado donde esté implantado el marcapasos o desfibrilador.

Estas precauciones cobran especial importancia en situaciones de estrés, como una avería en carretera, donde los movimientos pueden ser rápidos y poco controlados.

Una medida que sigue generando debate

La baliza V-16 nació con el objetivo de salvar vidas y reducir atropellos, evitando que los conductores tengan que bajar del vehículo en vías rápidas. Sin embargo, su implantación está dejando claro que no basta con imponer una norma: la información, la formación y la claridad en los riesgos reales son fundamentales para que los usuarios se sientan seguros.

Mientras la DGT defiende el dispositivo como un avance incuestionable en seguridad vial, voces médicas como la del doctor Abellán recuerdan que incluso las soluciones pensadas para proteger pueden requerir un uso consciente y responsable, especialmente cuando entran en juego factores de salud.