El ruido que lo delató: una BMW R 1200 GS con 80.000 km llega al taller por una avería oculta en el cardán
La BMW R 1200 GS es una de esas motos que arrastran una reputación difícil de discutir. Hablamos de un modelo que, generación tras generación, ha demostrado ser capaz de acumular cientos de miles de kilómetros en manos de usuarios viajeros, ruteros y aventureros. Precisamente por eso, cuando una unidad llega al taller con un problema serio, el caso siempre despierta interés.
Eso es lo que ha ocurrido en el taller Motorbike Barcelona, donde ha entrado una BMW R 1200 GS de 2007, con algo más de 80.000 kilómetros, a causa de un ruido muy acusado en la parte trasera. No se trataba de un traqueteo leve ni de una vibración ocasional: según explican desde el taller, el sonido era “muy bestia”, lo suficiente como para descartar que fuera algo superficial.
Un ruido sin pistas claras… hasta desmontar
Como ocurre en muchas averías de transmisión, el primer paso fue salir a probar la moto para reproducir el problema. Confirmado el ruido, tocaba desmontar la zona del cardán, uno de los elementos clave en este modelo. Y ahí empezó lo llamativo del caso.
Al vaciar el aceite del grupo final, no aparecieron virutas metálicas, algo que normalmente suele dar pistas claras cuando hay un daño interno importante. Sin embargo, el ruido seguía apuntando a una avería grave. La explicación apareció al abrir completamente el conjunto.
El responsable era un cojinete que soporta la corona del cardán, una pieza que, a diferencia de otras, no trabaja bañada en aceite, sino protegida por retenes. La corona, curiosamente, estaba en perfecto estado: dientes intactos, sin desgaste anómalo. El problema estaba en ese cojinete, que había reventado literalmente, perdiendo fragmentos que quedaron atrapados entre el retén y el propio alojamiento, sin llegar al aceite. De ahí la ausencia de virutas en el vaciado.
Agua, el enemigo silencioso
El estado del cojinete no dejaba lugar a dudas. El color y el desgaste indicaban entrada de agua, un factor especialmente crítico en motos de este tipo, pensadas para todo uso, pero que no están exentas de sufrir con el paso del tiempo, los lavados, la lluvia o un retén que deja de cumplir su función.
Con más de 80.000 kilómetros, desde el taller son claros: no es una cifra escandalosa para una GS, pero sí suficiente para que un cojinete sometido a humedad acabe cediendo.
No solo un cojinete
La intervención no se queda ahí. Aprovechando el desmontaje, en Motorbike Barcelona optan por una solución preventiva: sustituir todos los cojinetes, retenes y tóricas del conjunto. Además, detectan otra pieza afectada en el sistema del cardán, que gira a trompicones y está prácticamente gripada, frente a otras que aún funcionan suaves y sin holguras. Esa pieza también tendrá que ser reemplazada.
A todo esto se suma un disco de freno trasero muy desgastado, “como un papel de fumar”, que entra dentro del mantenimiento lógico de una moto con este kilometraje.
Reparaciones duraderas… pero no baratas
Desde el taller no entran en cifras concretas, ya que el presupuesto final lo gestiona el encargado directamente con el cliente. Eso sí, dejan claro que la parte más costosa probablemente será el brazo del cardán con las crucetas, uno de los componentes más caros del conjunto.
Es el peaje habitual de este tipo de motos: son muy duraderas, se siguen vendiendo con 80.000, 100.000 o incluso 120.000 kilómetros por cifras que rondan los 6.000 o 7.000 euros, pero cuando llega una avería de este calibre, toca asumir una reparación importante.
Una GS que seguirá rodando
El diagnóstico es claro, la solución también: desmontar, limpiar a fondo, sustituir piezas críticas y volver a montar. Si el cliente acepta el presupuesto, esta BMW R 1200 GS volverá a la carretera con la transmisión revisada y lista para seguir sumando kilómetros.
Un caso que demuestra dos cosas: por un lado, la resistencia general del modelo, y por otro, que incluso las motos más reputadas pueden sufrir averías serias cuando el desgaste y factores externos como el agua entran en juego. En el mundo de las grandes trail, la fiabilidad existe, pero el mantenimiento y las reparaciones siguen siendo parte inevitable del viaje.