Si tu moto no tiene "chispa" esta es la solución que puedes hacer desde casa
Un problema eléctrico es una de las averías más frustrantes para cualquier motorista: la moto no arranca, no hay chispa y, a simple vista, todo parece estar en su sitio. Precisamente eso es lo que aborda este caso práctico, centrado en una motocicleta de motor tipo CG que llega al taller sin corriente y sin capacidad de encendido.
La clave del diagnóstico comienza siempre por el origen de la electricidad. En este tipo de motores, la corriente se genera en el volante magnético y el estator, responsables tanto del encendido como de la alimentación de luces y batería. Antes de desmontar nada, el primer paso consiste en descartar fallos básicos: comprobar el cableado, las masas y, sobre todo, verificar si la bobina de encendido es capaz de generar chispa.
El método empleado es sencillo y accesible, pensado para usuarios sin herramientas profesionales. Utilizando un cable improvisado, se prueba el cable negro con franja roja, que alimenta el CDI. Si al poner contacto y accionar el arranque aparece chispa al hacer masa, el problema no está en la bobina de encendido. Si no hay chispa, las causas suelen ser claras: bobina quemada, estator dañado o incluso tornillos del volante flojos que acaban rompiendo el bobinado.
En este caso concreto, las pruebas descartan la bobina de alta y el circuito de luces, centrando el fallo en la bobina de encendido del estator, una avería relativamente habitual en motores CG. A pesar de que visualmente no siempre se aprecian daños evidentes, el sobrecalentamiento interno termina provocando la pérdida total de corriente.
El siguiente paso es el desmontaje. Sin necesidad de vaciar el aceite —ya que la pérdida es mínima— se retira la tapa del encendido, se libera el estator y se sustituye por una unidad nueva. Durante el montaje, se presta especial atención al paso de cables y a la goma de sellado, evitando futuras fugas de aceite o roces con el volante magnético. Un detalle importante es asegurar correctamente los cables mediante las chapas de sujeción, para impedir que vibren o entren en contacto con el piñón de arranque.
Una vez instalado el nuevo estator, la prueba final es inmediata: vuelve la chispa, el encendido responde y la moto arranca con normalidad. El problema queda resuelto con una reparación relativamente sencilla, pero que exige diagnóstico lógico y ordenado, no sustituciones al azar.
Este caso deja una enseñanza clara: antes de cambiar piezas, conviene entender cómo fluye la corriente en la moto y comprobar cada elemento paso a paso. Con métodos simples y algo de paciencia, es posible identificar averías eléctricas graves sin necesidad de equipamiento avanzado, ahorrando tiempo, dinero y frustraciones.