El extra "chorra" de BMW que están dando averías y problemas a quienes se compran sus motos
Hay motos que enamoran desde el primer vistazo y luego, en el uso diario, empiezan a enseñarte pequeñas cosas que no esperabas. No siempre son averías graves, ni problemas que te dejen tirado en la carretera, pero sí esos detalles que te rompen un poco la imagen ideal que te habías hecho del modelo. Eso es exactamente lo que le ha pasado a Top Drivers con su BMW F900XR, una moto que asegura disfrutar, pero que en los meses que lleva con ella ya le ha dejado dos fallos bastante molestos.
Y lo más llamativo, según cuenta, es que no los presenta como rarezas aisladas de su unidad. Los presenta como dos problemas que, de una manera u otra, afectan o pueden afectar a muchas BMW modernas, tanto en moto como incluso en coche en uno de los casos. Por eso su vídeo no va solo de contar su experiencia, sino también de lanzar una advertencia bastante clara a quien esté pensando en comprar una BMW o ya tenga una en el garaje.
Los dos fallos, en concreto, son estos: el error del sistema de llamada de emergencia y el bloqueo del tapón del depósito de combustible por culpa del Keyless Ride.
El primer fallo: el temido aviso del sistema de llamada de emergencia
El primer problema que explica es uno que, según dice, muchísimos usuarios de la marca ya conocen o van a conocer tarde o temprano. De repente, en el cuadro de instrumentos aparece el mensaje de fallo del sistema de llamada de emergencia.
Y aquí Top Drivers hace un matiz importante. Aclara que este fallo no es exactamente el mismo que él ya sufrió en un coche de la marca, un BMW Serie 4 Gran Coupé, donde el problema estaba en la batería auxiliar de ese sistema. En el caso de su BMW F900XR, asegura que el error que apareció en verano de 2024 en muchas motos BMW tenía otro origen distinto: un mal funcionamiento detectado por la propia marca en el sistema de emergencia de sus motos.
Según explica, BMW identificó que, en ciertas circunstancias, cuando una moto sufría un accidente y el sistema debía contactar con emergencias, la comunicación podía intentar dirigirse a Alemania cuando no tenía cobertura correcta en el país en el que se encontraba la moto. Y por eso la marca habría lanzado una campaña gratuita para actualizar el software del sistema y corregir ese comportamiento.
Aquí no habla de una avería cara, pero sí de un problema muy extendido
La parte tranquilizadora del asunto es que, según cuenta, esta incidencia concreta se soluciona de forma gratuita pasando por el concesionario, donde actualizan el sistema. La menos tranquilizadora es otra: Top Drivers sostiene que, aunque este fallo puntual no tenga que ver con la batería, las motos BMW acabarán sufriendo más adelante el mismo desgaste de batería auxiliar que ya se conoce en algunos coches de la marca.
Es decir, separa claramente dos problemas. Uno, el del software que BMW ya habría reconocido y corregido mediante campaña. Otro, el desgaste futuro de la batería del sistema, que para él llegará tarde o temprano igual que en los coches.
Esa lectura no deja precisamente una sensación de absoluta tranquilidad. Porque una cosa es asumir una actualización puntual y otra distinta pensar que, además, en unos años tocará volver a pasar por caja por el mismo sistema, aunque por una causa diferente.
El segundo fallo es todavía más absurdo: que no se abra el tapón del depósito
Si el primer problema suena tecnológico y relativamente complejo, el segundo le parece directamente ridículo. Y lo dice bastante claro. El fallo consiste en que, al llegar a repostar, el tapón del depósito no se abre.
En su caso, esto ocurre por culpa de un extra que monta su moto: el Keyless Ride. Ese sistema sustituye el bombín clásico del tapón por un mecanismo remoto que se desbloquea cuando la llave está cerca. Sobre el papel, es uno de esos extras modernos pensados para hacer la vida más cómoda. En la práctica, según su experiencia, es justo lo contrario.
Top Drivers no se anda con rodeos: le parece un soberano despropósito. Y va más allá. Si alguien se compra una BMW nueva, recomienda directamente no montar ese extra. Su argumento es simple y bastante difícil de rebatir desde el sentido común: una llave y un bombín llevan funcionando toda la vida, mientras que este sistema añade complejidad, posibilidades de fallo y una escena bastante absurda en una gasolinera.
Lo más llamativo: BMW ya reconoce en el manual que esto puede pasar
Hay un detalle de esta historia que resulta especialmente llamativo. Cuando le ocurrió por primera vez, Top Drivers hizo lo que muchos hacen solo cuando ya están desesperados: irse al libro de instrucciones. Y allí, según cuenta, descubrió que BMW reconoce expresamente que este problema puede suceder.
Es decir, no estamos ante una avería tan extraña que ni la marca haya previsto. Según explica, el propio manual ya contempla que el tapón puede quedarse bloqueado y, además, indica cómo abrirlo manualmente.
La solución, eso sí, no invita precisamente a aplaudir la sofisticación del sistema.
La “solución” de emergencia: desmontar para poder repostar
Si el tapón no se abre, el procedimiento consiste en quitar dos tornillos, retirar una pieza del cerco del depósito y acceder a una pestaña que, accionada manualmente, permite liberar el cierre.
Y ahí está el gran choque entre la teoría premium y la realidad de uso. Porque una cosa es vender comodidad tecnológica y otra muy distinta obligar al propietario a llevar siempre encima herramientas para desmontar parte del conjunto si un día el sistema decide no cooperar.
Top Drivers lo resume muy bien sin necesidad de grandes tecnicismos: le parece absurdo. Y cuesta no darle parte de razón. Porque al final, para resolver un fallo de un extra pensado para hacerte la vida más fácil, terminas dependiendo de una operación manual mucho más engorrosa que usar una llave tradicional desde el principio.
Además, ve otro problema: la seguridad del sistema le parece discutible
Hay otro matiz que también le genera rechazo. Según comenta, si cualquiera quita esos dos tornillos, puede acceder a esa zona del depósito con bastante facilidad. Y eso le hace cuestionarse hasta qué punto este diseño tiene sentido desde el punto de vista práctico y también desde el de la protección frente a una posible gamberrada o manipulación externa.
No lo plantea como una denuncia técnica formal, pero sí como una sensación bastante lógica: si la solución manual es tan sencilla, el sistema no transmite precisamente una gran robustez conceptual.
La explicación que le dan algunos mecánicos no termina de convencerle
Top Drivers comenta que, preguntando a mecánicos, algunos le trasladaron que en ocasiones este problema puede producirse cuando el depósito está muy vacío y se genera una especie de efecto de succión por los gases internos, impidiendo que el tapón se libere con normalidad.
Pero él mismo matiza que en su caso eso no encajaba, porque cuando le ocurrió todavía tenía aproximadamente un cuarto de depósito. Es decir, no estaba ni en reserva ni en una situación extrema que pudiera justificar fácilmente ese comportamiento.
También le comentaron que otra posible salida sería empujar un poco el tapón hacia abajo con ambas manos para ayudar a liberar el cierre. Pero tampoco le convence. Primero, porque le sigue pareciendo una solución impropia de una moto moderna y, segundo, porque haciendo fuerza siempre existe el riesgo de romper algo.
Por eso, entre hacer presión o desmontar, él lo tiene claro: si pasa, prefiere retirar los dos tornillos y desbloquearlo manualmente.
La tecnología no siempre mejora la experiencia
Ese es, en el fondo, el mensaje que deja flotando todo el vídeo. Top Drivers no está diciendo que la BMW F900XR sea una mala moto. Tampoco que esté arrepentido de tenerla. Lo que está señalando es otra cosa bastante más interesante: que en algunas motos modernas la tecnología empieza a complicar tareas que antes eran más simples, más robustas y más lógicas.
El sistema de llamada de emergencia puede ser una gran idea sobre el papel, pero si su software falla y obliga a campañas correctivas, la confianza se resiente. El Keyless Ride puede sonar cómodo y sofisticado, pero si te deja tirado frente a un surtidor, la supuesta mejora se convierte en un incordio.
Y esa es probablemente la reflexión más potente del vídeo. A veces no se trata de que una moto falle mucho o poco, sino de que falle en cosas que, precisamente por ser “más avanzadas”, deberían haberse resuelto bastante mejor.
La BMW F900XR sigue gustando, pero estos detalles pesan más de lo que parece
La BMW F900XR sigue siendo, para muchos, una de esas motos equilibradas, polivalentes y atractivas para un uso diario con aspiraciones ruteras. Pero historias como esta sirven para recordar que el comprador actual no solo paga motor, chasis o marca. También paga sistemas, extras, electrónica y soluciones de confort que, cuando funcionan, pasan desapercibidas… y cuando fallan, se vuelven protagonistas enseguida.
En este caso, Top Drivers no ha hablado de un motor roto ni de una avería catastrófica. Ha hablado de dos fallos que no parecen enormes sobre el papel, pero que sí dejan una huella clara en la experiencia de uso. Y eso, en una moto que aspira a sentirse redonda y bien resuelta, pesa bastante más de lo que parece.
Sobre todo cuando uno de esos fallos te deja una frase tan directa como esta: si te compras una BMW nueva, mejor no pongas el Keyless Ride.