El desgaste prematuro del árbol de levas golpea la imagen de KTM por culpa de dos de sus modelos más "populares"
El debate sobre la fiabilidad de KTM ha vuelto a intensificarse tras las declaraciones del creador de contenido Yamie Noob, que ha puesto el foco en los problemas que, según numerosos propietarios, estarían afectando a los motores 790 y 890 de la marca austriaca. Durante años, los rumores sobre posibles fallos en estas mecánicas circularon en foros y redes sociales, pero ahora, con más motos acumulando kilometraje elevado, el problema vuelve a estar en el centro de la conversación.
Según expone el creador, durante mucho tiempo estos casos se consideraban situaciones aisladas o incluso leyendas urbanas dentro de la comunidad motera. Sin embargo, a medida que los propietarios alcanzan cifras clave de kilometraje, especialmente en torno a las primeras revisiones importantes, cada vez aparecen más testimonios que apuntan a problemas mecánicos relevantes.
Uno de los puntos más señalados es el desgaste prematuro del árbol de levas, un componente fundamental para el funcionamiento del motor. En condiciones normales, este elemento debería durar toda la vida útil del propulsor, mostrando únicamente marcas leves de uso. Sin embargo, según los casos documentados por usuarios, algunos motores estarían presentando desgastes profundos, con surcos visibles que podrían comprometer el funcionamiento del sistema de válvulas.
El problema suele aparecer entre los 10.000 y 15.000 millas, coincidiendo con la primera revisión de válvulas. Esto genera preocupación entre los propietarios porque, en muchos casos, el fallo aparece cuando la garantía está cerca de expirar o ya ha finalizado, lo que puede suponer costes elevados de reparación.
Desde el punto de vista técnico, un desgaste excesivo del árbol de levas puede provocar pérdida de alzada de válvulas, fallos en la sincronización del motor, problemas de combustión, fallos de encendido e incluso daños graves en el tren de válvulas. En escenarios extremos, podría derivar en una avería completa del motor.
Las causas exactas no están confirmadas oficialmente. Entre las hipótesis que se debaten en la comunidad aparecen factores como posibles problemas de lubricación, diseño de los seguidores de leva o tolerancias de fabricación. También se ha mencionado la posibilidad de errores en el mecanizado de algunos componentes.
KTM ha defendido su posición asegurando que los motores de la plataforma LC8c no presentan defectos inherentes. La marca afirma haber introducido mejoras en producción, como un filtro adicional de aceite desde 2020 y seguidores de leva más anchos desde 2021. Además, sostiene que los casos confirmados bajo garantía son limitados en algunos mercados.
Aun así, la percepción entre parte de los usuarios sigue siendo negativa. En comunidades online y grupos de propietarios, miles de usuarios han compartido experiencias relacionadas con este tipo de desgaste, lo que mantiene el debate abierto sobre el alcance real del problema.
El contexto industrial tampoco ayuda a calmar la situación. KTM ha intensificado su estrategia global de producción con socios como Bajaj y colaboraciones tecnológicas con CFMoto, algo que ha generado debate entre algunos aficionados sobre el impacto en el control de calidad, aunque muchos análisis apuntan a que estos problemas estarían más relacionados con diseño que con ensamblaje.
La situación se produce además en un momento delicado para la marca, en medio de cambios industriales, ajustes de plantilla en Europa y movimientos de producción hacia otros países. En este escenario, cualquier duda sobre la fiabilidad mecánica puede tener un impacto directo en la percepción del mercado.
Históricamente, KTM ha mantenido una reputación muy fuerte en términos de prestaciones, comportamiento dinámico y experiencia de conducción, especialmente en off-road y adventure. Precisamente por eso, parte de su base de clientes ha aceptado tradicionalmente ciertos inconvenientes menores a cambio de sensaciones de conducción superiores.
Sin embargo, el debate actual gira en torno a si los posibles problemas mecánicos detectados en algunos motores superan ese umbral de tolerancia habitual entre los usuarios más fieles a la marca.
Mientras tanto, la comunidad motera sigue pendiente de posibles movimientos por parte del fabricante, ya sea en forma de campañas técnicas, programas de buena voluntad ampliados o revisiones técnicas más extensas en futuras evoluciones mecánicas. El caso refleja hasta qué punto la conversación sobre fiabilidad, transparencia técnica y responsabilidad del fabricante se ha convertido en uno de los temas clave dentro del sector de la motocicleta actual.