KTM

Cuenta por qué se quitó de encima su KTM 1290 Super Adventure: "Será la última KTM que tenga en mi vida"

KTM 1290 Super Adventure

El canal de YouTube Chaves Rider ha publicado uno de sus vídeos más personales y críticos hasta la fecha. En él, su creador relata en primera persona la experiencia vivida con su KTM 1290 Super Adventure, una motocicleta que adquirió con grandes expectativas y que, según explica, terminó convirtiéndose en una sucesión de problemas mecánicos, visitas al taller y pérdida de confianza.

El testimonio está dirigido especialmente a quienes estén valorando la compra de este modelo, con la intención de que conozcan no solo las virtudes de la moto, sino también los inconvenientes que pueden aparecer a medio plazo.

De la ilusión inicial a la decepción

El propietario explica que se trataba de su primera KTM, adquirida tras vender su BMW R1250GS Rally. La elección estuvo marcada por la curiosidad y por la buena reputación general del modelo. Tras una prueba inicial positiva, decidió comprar la versión KTM 1290 Super Adventure S, enfocada principalmente al uso asfáltico.

Durante los primeros 1.000 kilómetros, el comportamiento de la moto fue impecable. El motor, el paso por curva y las sensaciones generales le parecieron sobresalientes, hasta el punto de recomendarla activamente a amigos y conocidos. Según su relato, la moto rozaba la perfección dinámica.

Las primeras incidencias mecánicas

Los problemas comenzaron a aparecer poco después. El primero fue una pérdida de líquido refrigerante, detectada en el garaje. Tras investigar en foros, descubrió que se trataba de un fallo conocido relacionado con una abrazadera situada bajo el depósito, en una zona de difícil acceso. La reparación implicó levantar el depósito y una visita al taller, con la consiguiente pérdida de tiempo laboral.

A esta incidencia se sumó una campaña oficial del asiento, que podía bajarse involuntariamente de la posición alta a la baja, provocando situaciones de susto durante la conducción. Aunque la solución entró dentro de garantía, el proceso volvió a implicar gestiones y esperas.

Problemas graves en el motor

La situación dio un giro más serio cuando, al comprobar el nivel de aceite antes de un viaje, detectó la presencia de emulsión de aceite y agua, lo que comúnmente se conoce como “mayonesa”. Según explica, el origen estaba en la junta de la bomba de agua, un problema que ya habían sufrido otros propietarios.

La reparación obligó a desmontar la bomba y sustituir la junta, lo que supuso otra jornada completa en el concesionario. Para el propietario, este fallo ya afectaba directamente a la salud del motor, elevando notablemente su nivel de preocupación.

Fugas hidráulicas y problemas electrónicos

Posteriormente aparecieron fugas en la bomba del embrague hidráulico, que acabaron provocando corrosión y la sustitución completa del conjunto. A partir de ese momento, el relato entra en una cadena de fallos electrónicos recurrentes:

  • Lecturas anómalas de temperatura

  • Avisos del sensor de velocidad

  • Fallos del control de tracción

  • Errores en la suspensión electrónica

  • Encendidos intermitentes de testigos sin causa aparente

En muchos casos, los fallos desaparecían tras apagar y encender la moto, pero volvían a aparecer tras pocos kilómetros. Las reprogramaciones de centralita no resolvieron el problema de forma definitiva.

La moto parada en pleno verano

Uno de los episodios más frustrantes fue la inmovilización prolongada de la moto en verano, coincidiendo con el cierre parcial de KTM y con las vacaciones del propietario. La espera por piezas y diagnósticos dejó la moto entre dos y tres semanas en el taller, obligándole a cancelar viajes ya planificados.

Este punto marcó, según sus palabras, la ruptura definitiva de la confianza en la motocicleta.

Problemas de estabilidad y suspensión

A todo lo anterior se sumaron los conocidos “bamboleos” a alta velocidad, un comportamiento inestable que también ha sido reportado por otros usuarios. En su caso, fue necesario ajustar la dirección y cambiar neumáticos para mitigar el problema, aunque sin una solución completamente satisfactoria.

También sufrió la rotura de un retén de la suspensión delantera con un kilometraje relativamente bajo, a pesar de realizar exclusivamente conducción por asfalto.

Una moto brillante, pero sin tranquilidad

El mensaje del creador de Chaves Rider es claro: la KTM 1290 Super Adventure es una moto espectacular en comportamiento, motor y sensaciones, comparable —e incluso superior— a sus rivales directas. Sin embargo, en su caso concreto, la fiabilidad no estuvo a la altura de una motocicleta de más de 20.000 euros.

El problema, insiste, no es la existencia de fallos puntuales cubiertos por garantía, sino la frecuencia, la acumulación de incidencias y la imposibilidad de usar la moto con tranquilidad, sin el temor constante a que aparezca un nuevo aviso o avería.

Un testimonio en primera persona

El autor subraya que no señala a ningún concesionario en concreto y que su relato no pretende generalizar ni desacreditar a quienes están satisfechos con su KTM. Simplemente expone su experiencia real, convencido de que contar tanto lo bueno como lo malo es necesario para que otros usuarios puedan tomar decisiones informadas.

Tras esta experiencia, decidió volver a BMW, priorizando la confianza, la disponibilidad de recambios y la continuidad en el uso, aunque reconoce que ninguna marca está libre de fallos.

Su testimonio se suma a un debate cada vez más presente entre los motoristas: el equilibrio entre prestaciones, tecnología y fiabilidad real a largo plazo.