Pagar 2.000 euros más por una BMW S1000RR "rosa fucsia brillante"... ¿lo harías?
BMW Motorrad UK ha decidido romper con la discreción. La marca ha cogido tres de sus motos de cuatro cilindros más reconocibles —la S1000RR, la S1000R y la S1000XR— y las ha vestido con colores que parecen pensados para no dejar indiferente a nadie: Star Bright Pink, Speed Yellow y Riviera Blue.
No hablamos de una simple combinación nueva de catálogo. Son pinturas especiales, muy llamativas y con producción limitada. BMW Motorrad UK ya ha anunciado en sus canales una disponibilidad reducida de motos customizadas con estos acabados en rosa, amarillo y azul para modelos seleccionados de la familia S1000.
El resultado es una gama de edición limitada que cambia por completo la presencia de estas motos. Si normalmente las S1000 transmiten deportividad, precisión alemana y un punto de agresividad técnica, estas versiones añaden algo más: espectáculo puro.
Tres motos, tres conceptos
La operación afecta a tres modelos muy distintos dentro de la misma familia mecánica.
La BMW S1000RR es la superbike carenada de la marca. BMW UK declara para ella 210 CV, 113 Nm, 198 kg en orden de marcha DIN y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,21 segundos. Es, por tanto, la opción más radical y deportiva de este trío.
La BMW S1000R es la versión naked, una moto que toma el ADN de la RR y lo lleva a una postura más directa, sin carenado completo y con un enfoque más de carretera. BMW declara para ella 170 CV, 999 cc, 114 Nm y un peso desde 196 kg lista para rodar con paquete M.
La BMW S1000XR, por su parte, es la sport-touring elevada de la familia. Una moto pensada para combinar prestaciones deportivas con comodidad en viajes largos. BMW la presenta como una mezcla entre capacidad rutera y alto rendimiento, con 170 CV, 999 cc y un enfoque más polivalente que el de sus hermanas.
Colores que parecen sacados de un anuncio antiguo de televisión
Los nombres ya dejan claro que BMW no buscaba discreción: Star Bright Pink, Speed Yellow y Riviera Blue.
El rosa es el más provocador. En una S1000RR o una S1000R, dos motos tradicionalmente asociadas a una imagen agresiva y de alto rendimiento, el Star Bright Pink cambia por completo la lectura visual. Sigue siendo una moto seria, pero con una estética casi de show bike.
El Speed Yellow encaja mejor con la idea de velocidad. Es brillante, deportivo y mucho menos habitual que los típicos negro, blanco, rojo o azul Motorsport.
El Riviera Blue, reservado para la S1000XR, tiene un punto más elegante, pero sigue siendo un color muy llamativo para una moto de corte rutero-deportivo.
Muy pocas unidades disponibles
La gracia de esta edición está precisamente en su escasez.
Según la información publicada, la BMW S1000RR Sport será la más visible dentro de la edición, pero aun así con cifras muy bajas: solo habrá 10 unidades en Speed Yellow y 5 unidades en Star Bright Pink.
La BMW S1000R Sport será todavía más rara: 5 unidades en amarillo y una única unidad en rosa.
La BMW S1000XR TE se ofrecerá únicamente en Riviera Blue, con 10 unidades disponibles.
En total, hablamos de apenas 31 motos entre los tres modelos. Para una marca como BMW, es una tirada realmente pequeña.
El extra de pintura cuesta unos 1.751 euros
BMW UK fija el sobrecoste de estas pinturas especiales en 1.500 libras sobre el precio estándar de cada modelo. Al cambio actual, usando una referencia de 1 libra = 1,1671 euros, eso equivale aproximadamente a 1.751 euros.
Es decir, no son versiones nuevas por motor, chasis o electrónica. Son ediciones de pintura especial, limitadas y con algunos extras añadidos según modelo.
El cambio aproximado de los importes mencionados queda así:
- 1.500 libras de pintura especial: unos 1.751 euros.
- 1.010 libras del Performance Package de la RR: unos 1.179 euros.
- 185 libras del Pillion Package de la RR: unos 216 euros.
Las cifras son aproximadas porque el cambio libra/euro varía y no incluyen posibles diferencias fiscales, comerciales o de precio entre Reino Unido y otros mercados.
Qué añade la S1000RR de edición limitada
La BMW S1000RR Sport de colores especiales no llega solo con la pintura. También incorpora el Performance Package, valorado en Reino Unido en unas 1.010 libras, es decir, aproximadamente 1.179 euros al cambio actual.
Además, suma el Pillion Package, que cuesta 185 libras, unos 216 euros, y una pantalla delantera tintada.
El resultado es una RR que ya de por sí es una superbike extrema, pero con una imagen mucho más de edición especial. No es la típica moto que pasaría desapercibida en una concentración, un puerto de montaña o la entrada de un circuito.
La S1000R también se suma al espectáculo
La BMW S1000R recibe el mismo tratamiento visual, pero con un enfoque naked.
En versión Sport, las unidades especiales incorporan escape deportivo, retrovisores en los extremos del manillar, paquete para pasajero, teleservices y pantalla tintada.
El detalle de los retrovisores bar-end le da un aspecto más agresivo, más limpio y más de preparación. En una moto naked, donde todo queda más expuesto, ese tipo de detalles cambian bastante la personalidad visual.
La disponibilidad, eso sí, será mínima: cinco amarillas y una rosa.
La S1000XR se queda con el Riviera Blue
La BMW S1000XR TE es la única que no recibe rosa ni amarillo. Para ella, BMW ha elegido el Riviera Blue, un azul intenso que le da una imagen más premium y menos estridente que las otras dos pinturas.
Estas XR especiales incluyen silencioso deportivo, faros antiniebla LED, teleservices y pantalla tintada.
La XR es probablemente la más racional del trío. Mantiene la base de cuatro cilindros, las prestaciones deportivas y la postura elevada, pero añade una faceta mucho más rutera. En Riviera Blue, además, gana una imagen más exclusiva sin caer tanto en el golpe visual del rosa o el amarillo.
BMW juega con la personalización sin tocar la mecánica
Lo interesante de esta edición es que BMW no ha tenido que tocar el motor para hacer ruido. La base mecánica ya es suficientemente potente y reconocible. Lo que cambia es el envoltorio.
En un mercado donde muchas marcas compiten con versiones especiales, series numeradas y colores exclusivos, BMW ha entendido que la estética también puede ser una forma de diferenciar producto.
La S1000RR, la S1000R y la S1000XR son motos muy conocidas. Precisamente por eso, una pintura radical puede hacer que vuelvan a captar atención sin necesidad de presentar un modelo completamente nuevo.
No son colores para todo el mundo
Estas versiones no están pensadas para el comprador discreto. Especialmente el rosa y el amarillo son colores de personalidad fuerte. O los amas, o no los entiendes.
Pero ese es también parte del atractivo. En un segmento donde abundan las motos negras, grises, blancas o con los colores clásicos de competición, una S1000RR rosa o una S1000R amarilla se convierten automáticamente en algo memorable.
Y en motos de alta gama, ser memorable también vende.
Un movimiento muy británico
Por ahora, esta edición se ha lanzado en Reino Unido y está disponible a través de concesionarios BMW mientras queden unidades. No hay indicios de que vaya a ser una edición global ni de que llegue automáticamente a otros mercados europeos.
Eso refuerza todavía más su carácter limitado. Para un coleccionista o para alguien que quiera una BMW S1000 diferente, el atractivo está precisamente en que no habrá muchas iguales.
La pregunta es si BMW tomará nota de la reacción del público y acabará ofreciendo programas de pintura más atrevidos en otros mercados.
Lo que deja esta edición
BMW ha hecho algo muy simple, pero muy efectivo: coger tres motos conocidas, rápidas y tecnológicamente solventes, y vestirlas con colores imposibles.
La S1000RR gana una imagen de superbike de escaparate. La S1000R se convierte en una naked todavía más provocadora. Y la S1000XR adopta un tono azul más exclusivo para quienes quieren algo diferente sin llegar al extremo del rosa o el amarillo.
El sobreprecio de pintura, unos 1.751 euros al cambio actual, no es pequeño. Pero en motos de este nivel, y con una producción tan limitada, la decisión no se mide solo por lógica económica. Se mide por exclusividad, impacto visual y ganas de tener algo que no parezca salido del mismo configurador que todas las demás.
BMW siempre ha sido una marca bastante seria. Esta vez, al menos en Reino Unido, ha decidido ponerse fluorescente.